En mi último viaje a Londres y paseando por Borough Market quedé fascinado por un pan con tomates secos y cebollas moradas. Fue un flechazo en toda regla y me vi casi obligada a comprarlo. Rememorando fotos este fin de semana me topé con ésa imagen y no podía quedarme de brazos cruzados. Me puse a preparar mi propio pan con un sabor quee recordara a la Provenza, a las campiñas italiana y francesas. Lo conseguí, para qué os voy a engañar. A veces las cosas no salen bien pero con buenos productos el batacazo será menor.
Soy de hacer mis propias conservas y aunque aún no me he lanzado con el atún, sí que lo he hecho con el queso y los tomates secos. En septiembre rellené varios tarros de tomates en aceite de romero, ajo y tomillo. No hay gran secreto en la receta salvo que utilices un buen aceite de oliva virgen. A medida que vas usando tus tomates, el aceite lo puedes utilizar para aromatizar ensaladas, pasta, carnes o pescados y, por supuesto, pan.
Rape en salsa de marisco
No sé si será la edad pero cada vez aprecio más el pescado que la carne. Es cierto que no le hago ascos a un buena carne de ternera o buey a la brasa y en su punto justo pero la simpleza de un rodaballo a la plancha o una buena dorada a la espalda son mi perdición. Y si del cerdo se aprovecha todo, del pescado también. ¿Quién es el que tira las cabezas del pescado blanco sin hacer un caldo sin ellas? ¿Y las pieles y cabezas de las gambas para hacer un buen fondo de marisco?
Flan de queso relleno de mermelada de naranja y canela
Hoy me he vestido de color. Debe ser el carnaval que baña buena parte de la geografía española de color y música que me apetecía ponerle un tono alegre y si hay un color que me fascina en la comida es el naranja. También hay que decir que me habían regalado una mermelada casera con un toque de canela y caramelo que la hacían especial. Primero la unté en unas tostadas y al primer bocado lo tuve claro. No era una mermelada cualquiera. Debía convertirse en un producto destacado en un postre así que me puse manos a la obra.
La gente que me conoce ya sabe qué regalarme. Con algo casero ya soy feliz y con cualquier libro de cocina o «cachibache» para la cocina me tienen más que conquistada. Así que cuando me deleitan con mermeladas, aceitunas aliñadas o similares soy como una niña chica. ¡Qué le voy a hacer! No soy de gustos caros. Algo bueno tenía que tener.
Pastel tradicional
Hoy quiero hacer un guiño a las tradiciones. ¿Quién no recuerda en alguna fiesta de cumpleaños una tarta de chocolate y nata?
En casa han caído muchas, no sólo porque no esté buena, sino porque sabes que hay muchas probabilidades de que a todo el mundo le guste. La posibilidad de error es mínima. Ahora bien, hay que cuidar los ingredientes y la presentación. Si mantienes estas dos premisas, no tendréis problema. Y para muestra un botón.
Me tocaba preparar una tarta de cumpleaños, mejor dicho dos porque aquí ya me las piden a pares. Mi hermana me llama unos días antes y me solicita dos tartas por su cumpleaños que en su trabajo son muchos. La chiquilla tenía razón. Había que invitar a todo un hospital y sabiendo las duras jornadas laborales que tienen no podía negarme. Había que hacer dos y grandes. Más que una tarta era un edificio con 4 plantas y buhardilla. Un total de 7 kilos de dulce nata montada con mascarpone y chocolate al 70% (sé que soy fiel a él pero es que nunca falla).
Tarta as de corazones
Cupido ha debido entrar en mi cocina y se ha puesto manos a la obra para endulzar San Valentín.
No soy mucho de los tópicos ni de los convencionalismos por lo que el día 14 de febrero suele ser un día más, uno de tantos pero desde que empecé el año me he propuesto cambiar mis malos hábitos. No sé porqué pero cuando llegó el 2014 tuve el presentimiento que iba a ser un año importante en cambios. No sé si eran las ganas que tenía de que mi vida cambiara pero la verdad es que tenía la intención de que si no lo hacía por sí misma tendría que ponerme yo a cambiarla. Mi primera propuesta era dejar de lado el concepto de que todo va mal. ¿No os da la impresión de que vivimos en un desánimo generalizado? Sí, lo sé, hay una maldita crisis de por medio y yo también la he vivido y la vivo día a día, pero no podemos pensar que todo va a seguir así siempre y que nuestra suerte la decide un grupo de políticos (aunque pueda parecer así).