Antes de que existiera esto que llaman internet, aprovechábamos los libros de cocina, las revistas y el boca a boca. Aún recuerdo esas comidas con amigos y familiares en los que pedías cómo se había hecho un plato, sus ingredientes y los secretos «inconfesables» para que te quede lo más parecido al del anfitrión. La receta que hoy os traigo es el resultado de una de esos domingos con amigos de toda la vida y una barbacoa como protagonista. Fue hace mucho, yo era una cría en casa de la mejor amiga de mi madre. Junto a la carne a la brasa había dos salsas. Una de ellas de color blanquecino y cuyo ingrediente estrella era la almendra y otra rosada, con carácter y que despertaba todos los sentidos realizada a base de tomate. Fue amor a primera vista. El único problema que tenía era que tienes que controlarte para no acabar mojando más pan de la cuenta.
Hola guapa
Qué tal todo? has cambiado el diseño? igual soy yo que ando algo desconectada y me pierdo fácilmente, jajaja, me «hago mayor» 😛
Pues si, la salsa es fácil y muy rica, ese toque alcaparras me gusta, tendré que probarlo, este toque vinagre mucho mejor que la mostaza, o será que a mi me gusta más.
Un besito
PD. Tenemos que tomarnos un café si no no nos vemos, i aixó no pot ser!