Ya nos hemos recuperado y volvemos con las pilas cargadas de energía. Una revista lleva su trabajo. No es la mejor del mundo, tiene muchos errores pero se hace con cariño y mucha ilusión. Desde el momento de planificar los especiales, los platos, elegir los ingredientes, realizar pruebas con las recetas, modificarlas hasta la perfección, realizarlas, ambientar el escenario y hacer la foto, pasan los tres meses volando que es el tiempo que dejamos entre cada publicación. Llega octubre y ya es navidad en nuestras casas, huele a guirlache y a chocolate. La Semana Santa hace su entrada en pleno mes de febrero y la primavera la recreamos como podemos. Usamos fresas en enero para que puedan aparecer las recetas en el especial de la temporada y nos cuesta encontrar ruibarbo en pleno verano para que nuestro número de otoño luzca como nunca. Sin dejar de lado que no sólo nos cuesta trabajo, también nuestro bolsillo lo sufre. Por eso somos fieles a los productos de temporada aunque para ello, tengamos que adelantarnos nosotras para que lo tengáis justo a tiempo en el mercado cuando sale el siguiente número.
Nuestro quinto número
Parecía que no iba a llegar el día pero aquí está. Ha madrugado para que lo tengáis lo antes posible.
Nosotras nos tomamos un respiro estos días de fiesta que nos lo hemos ganado.
Disfrutad de la Semana Santa.
Caldero o arroz a banda de gambas
Ya era hora de que pusiéramos un plato salado por aquí. Parece que solo nos alimentamos de azúcares pero nada más lejos de la realidad.
Una de mis asignaturas suspendidas siempre eras los arroces. Me parece complicado encontrarle el punto exacto al cereal y en especial dependiendo de la marca de arroz. Mi preferido para realizar arroces secos es el bomba o el de calasparra. Sí, soy de las que utilizan diferentes tipos de arroz para cada cosa. El curry siempre lo acompaño con arroz jazmín o thai y el arroz con leche solo con redondo. No me veo comiendo este postre con un arroz vaporizado. Que me perdonen quienes lo utilicen pero no creo que sepa igual. Por esa razón, en mi despensa exiten varios tipos de arroz y cada uno tiene su particularidad.
A fuerza de mucho insistir, de equivocarme una y otra vez, he conseguido cogerle el punto al arroz gracias a las matemáticas. El «ojímetro» no me ha sido nada útil así que con buena materia prima y un cálculo muy simple podemos disfrutar de un arroz de categoría.
Tarta decorada «Cars»
Hace ya bastantes años hice un curso de lo que se conocía como fondant. En ese momento no era conocido en exceso, había poca gente que realizaba cursos y encontrar la pasta de azúcar en tiendas era prácticamente imposible. ¡Cómo ha cambiado con el paso de los años! Ahora han proliferado las tiendas especializadas en esta técnica, los cursos los realiza casi cualquiera y podemos ver infinidad de obras de arte por la red.
Nunca le he dedicado tiempo suficiente en esta técnica por tres razones: es demasiado laboriosa, hay que tener mucha maña para modelar y porque el sabor de la pasta de azúcar no es lo que más me guste. Será que no soy muy del dulce pero la encuentro empalagosa y gomosa. A pesar de todo, reconozco que es una tarta resultona y capaz de crear expectación. Los pequeños disfrutan con los colores, las figuras y las decoraciones y los mayores disfrutamos viendo a los niños.
Dulces de menta y chocolate
No sé si lo he dicho ya pero la menta y el chocolate es una combinación que he acabado apreciando con el tiempo. Reconozco que ha sido a fuerza de insistir pero, a día de hoy, adoro esta mezcla. Basta darme un paseo por las estanterías de los supermercados y si encuentro algo así, acaba en el carrito de la compra. Algo así pasó hace 2 semanas. En un super alemán encontré unos dulces de menta cubiertos de chocolate negro. Eran demasiado buenos para ser verdad y, pensé que podría internar hacer algo parecido. Lo que no suponía era que conseguiría dar con la receta con tan sólo 4 ingredientes. Eso sí, de buena calidad. No vale cualquier chocolate.