Ya nos hemos recuperado y volvemos con las pilas cargadas de energía. Una revista lleva su trabajo. No es la mejor del mundo, tiene muchos errores pero se hace con cariño y mucha ilusión. Desde el momento de planificar los especiales, los platos, elegir los ingredientes, realizar pruebas con las recetas, modificarlas hasta la perfección, realizarlas, ambientar el escenario y hacer la foto, pasan los tres meses volando que es el tiempo que dejamos entre cada publicación. Llega octubre y ya es navidad en nuestras casas, huele a guirlache y a chocolate. La Semana Santa hace su entrada en pleno mes de febrero y la primavera la recreamos como podemos. Usamos fresas en enero para que puedan aparecer las recetas en el especial de la temporada y nos cuesta encontrar ruibarbo en pleno verano para que nuestro número de otoño luzca como nunca. Sin dejar de lado que no sólo nos cuesta trabajo, también nuestro bolsillo lo sufre. Por eso somos fieles a los productos de temporada aunque para ello, tengamos que adelantarnos nosotras para que lo tengáis justo a tiempo en el mercado cuando sale el siguiente número.
Los utensilios de cocina al final llegan a ser tan imprescindibles cómo cocinar, para una fotografía bonita o no, y simplemente nos agrada poner la mejor mesa, de todas maneras en el «mundo blogueril gastronómico» todos tenemos muchos, jeje, parecemos coleccionistas.
De los cocarrois qué decirte? yo creo que es uno de nuestros mejores platos.
Un beso, guapa