Alitas a lo Moragues

No sabía qué título ponerle y he preferido usar el que le pertenece. Porque si una receta es de alguien o nos la ha proporcionado alguien lo suyo es nombrarla. Isa Moragues nos pasó su receta de alitas de pollo y nos pusimos manos a la obra.

Para que engañaro, es deliciosa. Tiene ese ligero toque dulzón de la piel que contrasta con el crujiente. Además, con lo fáciles que son, nos arreglan una cena de forma rápida y limpia. Si os preocupan las grasas, cabe decir que al cocinarse al horno, no llevan ni una gota de aceite.

Os dejamos la receta para que las disfrutéis tanto o más que nosotros. Sigue leyendo

Galletas decoradas de Halloween

Ya ha pasado Halloween y parece que fue ayer. Me llevé un susto y de los grandes. Compré un porrón de chucherías. Porrón es una cantidad muy útil para explicar que tenía un paquete industrial de caramelos y otro de gominolas. El problema es que cuando el timbre sonó por primera vez, el porrón se convirtió en una «mijina». No pensaba que en mi pueblo había tantos niños y niñas. No miento si os digo que en ese momento pasaron 40 niños de golpe. Yo, asustada, pregunté a las madres de dónde venían y me explicaron que se habían ido encontrando por las calles y habían decidido crear un grupo multitudinario. En ese momento, lo primero que pensé es si habían pedido permiso al ayuntamiento. He visto manifestaciones con menos gente que la que encontré en la puerta de mi casa. Aunque si preguntamos a las madres que vinieron, seguro que piensan que había 8 niños, mientras que fuentes oficiales (yo misma) afirmaban que había más de treinta. ¡Cualquiera no acepta un trato en esas condiciones! En cuanto los oí preguntar: ¿Truco o trato? Me limité a gritar desesperada: ¡Quiero trato y compasión! Sigue leyendo

Ensalada de patata al estilo malagueño

Tengo ciertos problemas a la hora de elaborar guarniciones y es que no me gusta repetirlas en exceso. Por esa razón, evito las conocidas patatas fritas. Son un plato muy socorrido pero no suelo hacerlas salvo con huevos fritos y con hamburguesas. De la misma forma que no como pan con la paella o con la sopa, no me apetece comer patatas fritas salvo con esos dos platos y debo decir que los huevos fritos tampoco son mi plato preferido aunque no me disgusta. Venga os dejo, tenéis mi permiso. Llamadme rara pero es que no veo la necesidad de  ponerle patatas fritas a casi cualquier plato. En mi viaje a Bélgica quedé atónita en el momento en que comrpobé que uno de los platos estrella de la cocina belga eran los mejillones al vapor con patatas fritas. Aún sigo sin comprenderlo. No me parecen que sean dos platos que deban ir de la mano pero allí son muy apreciados. Tampoco entiendo el afán de ponerle vinagre a las patatas fritas británicas en su conocido plato «fish & chips» pero reconozco que vale la pena probar ambos platos si pasáis por estos países.

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Cous cous aromatizado

Tengo predilección por el norte de África. Bueno creo que adoro lo exótico en general por los aromas. Mis abuelos vivieron durante la guerra en Tánger, algo muy similar a la historia de María Dueñas en su libro «El tiempo entre costuras». Allí se conocieron y poco después se casaron. Mi abuela y sus hermanas se dedicaban a coser los trajes de los militares por lo que el corte y confección  también ha marcado la vida de los míos. Quizá sea una de las razones por las que me siento tan a gusto entre los olores a cúrcuma, ras el hanout, la harissa o el cous cous. Han formado parte de la cocina de mis abuelos y ahora, las tengo en un lugar privilegiado en la mía.

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«Recetas contra el hambre», un libro solidario

Ayer mientras conducía, escuchaba una emisora de radio que estaba realizando una entrevista. Me sorprendió que fuera por un libro de recetas por lo que quedé enganchada a la conversación. A medida que conocía la iniciativa tenía más sentido la compra de un ejemplar. «Recetas contra el hambre» no es un libro de recetas cualquiera. Este recetario está realizado por la Fundación Jigi Seme que recauda fondos para la consecución de proyectos en Burkina Faso, uno de los tres países en los que el hambre azota con más fuerza y cuyos recursos hidrológicos provocan la sed en la población y en sus campos a pesar que poseen uno de los acuíiferos subterráneos más grandes del norte de África pero que debido a su escasez de medios no pueden recurrir a esta reserva de agua. Este libro es una llamada a la esperanza. Una esperanza que tiene un precio fijo, por así decirlo. Por tan sólo 12 euros se contribuye a una iniciativa capaz de mejorar la vida de los habitantes de Burkina Faso.

Sus portadas han sido diseñadas por Fernández Coca, ilustrador afincado en Mallorca con una gran trayectoria en su haber. Su contenido ha sido elaborado gracias a la colaboración de muchas personas que han cedido sus recetas de forma desinteresada. De esta manera, el dinero que se recauda se destina de forma íntegra a los proyectos que se llevan a cabo en este país africano.

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Fuente: Arabella Golf Mallorca