Ensalada de patata al estilo malagueño

Tengo ciertos problemas a la hora de elaborar guarniciones y es que no me gusta repetirlas en exceso. Por esa razón, evito las conocidas patatas fritas. Son un plato muy socorrido pero no suelo hacerlas salvo con huevos fritos y con hamburguesas. De la misma forma que no como pan con la paella o con la sopa, no me apetece comer patatas fritas salvo con esos dos platos y debo decir que los huevos fritos tampoco son mi plato preferido aunque no me disgusta. Venga os dejo, tenéis mi permiso. Llamadme rara pero es que no veo la necesidad de  ponerle patatas fritas a casi cualquier plato. En mi viaje a Bélgica quedé atónita en el momento en que comrpobé que uno de los platos estrella de la cocina belga eran los mejillones al vapor con patatas fritas. Aún sigo sin comprenderlo. No me parecen que sean dos platos que deban ir de la mano pero allí son muy apreciados. Tampoco entiendo el afán de ponerle vinagre a las patatas fritas británicas en su conocido plato «fish & chips» pero reconozco que vale la pena probar ambos platos si pasáis por estos países.

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