Ayer acudimos a un evento organizado por Eblex. Es un organismo que se encarga de promocionar la carne del Reino Unido y si os he de decir la verdad, quedamos sorprendidos. No por la calidad, que es excepcional, sino por la capacidad de transformar una pieza de carne como la babilla o la cadera en un conjunto de cortes que bien podrían pasar por solomillo o entrecot. De esta manera, van eliminando los nervios y las fibras que son duras, cortan a en paralelo a los músculos y despiezan de manera que la carne sea lo más tierna y jugosa posible. Además nos enseñaron a realizar cortes franceses que hacen que la pieza quede más lustrosa, dejando visto el hueso pero de forma limpia. No sé si os hacéis a la idea pero un codillo con parte del hueso visto o un carré de cordero con los huesos limpios asomando puede sorprender a nuestros comensales y dar un aire sofisticado a nuestros platos.
Profiteroles, lionesas o buñuelos
El otoño es una de mis épocas del año preferidas. Me gusta sentir el aire fresco sin necesidad de tiritar de frío. Adoro esos tonos naranjas que lo inundan todo con su color como la calabaza, el boniato, el caqui, la naranja, la mandarina… Soy fan de los boletus y el membrillo. Soy capaz de perderme tras un cucurucho de castañas asadas, humeantes y delicadas por dentro. Soy de las que disfruta en otoño, ver caer las hojas sólo me demuestra que pronto brotará todo con más fuerza, que hay que mudarse, a veces, para volver a resurgir.
Sé que escribo tarde, que suele ser a mitad de semana cuando aparezco por aquí para dejar alguna de mis recetas pero hay veces que una prefiere pararse, tomar aire y seguir. Esta semana ha sido de esas. De las que te llegan mil noticias, de las que te hacen pensar o, más bien, te obligan a ello. Días en los que tu vida gira de nuevo 360º y te llega esa sensación de vértigo. Momentos en los que harías una maleta, cogerías el primer vuelo y te perderías. Llevo queriendo perderme bastante tiempo. En breve haré un viaje familiar a Londres, llevamos meses esperándolo y no paro de repetirle a mi madre lo mismo: ¡Si el último día me pierdo no me busquéis que me quiero quedar allí! ¡Ya os mantendré informados desde Cook &! ¿Y que responde mi madre? Pues que si tiene que colarse en la BBC y entrevistarse con la Ana Rosa Quintana británica para buscarme lo iba a hacer. ¡Así no hay quien se pierda!
Sepia en salsa
Me he metido de lleno hacia la tradición. Lo sé. Llevo unas cuantas semanas que barro para casa y os hablo de mi isla y de sus maravillas culinarias y hoy no iba a ser menos.
En casa, lo de la cocina se lleva en algún gen. Hemos aprendido de la matriarca: mi abuela. El otro día hablando con mi madre le dije que iba a buscar la receta por internet de la sepia en salsa. Ahí mi madre que es muy sabia me dijo: ¡Hija, deja San Google para otro día que tu abuela hace una para chuparse los dedos hasta los nudillos! Para qué dijo tal cosa. Si os digo que le colgué el teléfono a mi madre y ni me despedí para no perder tiempo no os miento.
Pan de xeixa
Ya sabéis (y sino lo sabéis os lo cuento) que cuando me pongo con algo nuevo, hasta que no lo he hecho varias veces y me quedo a gusto con la receta no lo publico. Soy de esas que empieza a probar y hasta que no consigo unos resultados óptimos soy incapaz de contarlo a nadie. Por esta razón, tardo más de lo normal en colocar una receta en la web.
Hace muchos meses, colgué en nuestra página de Facebook que compré «farina de xeixa» y hasta hoy no he sido capaz de hablaros de este maravilloso pan.
Tartaleta de frutos rojos
Definitivamente, hoy no es mi día, ni mi semana, probablemente no es ni mi mes, ni mi año pero cuando el viento no sopla a tu favor, alégralo con algo de azúcar.
Yo soy de las que escucha su cuerpo. Hay días en los que te pide comer sano y hay que hacerlo. Días en los que a nuestro organismo le apetecería comer un plato de lentejas y señores/as, hay que dárselo. ¿No os ha pasado nunca? Siempre ando con el hierro bajito y es llegar esos días en los que maldices el eslógan de «Me gusta ser mujer», que me entra una necesidad de comer lentejas. Durante los días en los que en tu cabeza sigue resonando con más fuerza el eslógan, el azúcar me la pondría en vena directamente. Ahí es cuando tenemos que ser más inteligentes y no rendirnos ante cualquier cosa. Deja de lado la bollería industrial y dedícate a saborear algo que lleve fruta, una simple onza de chocolate sin azúcar o un pastelito de los que no te darán remordimientos como esta tartaleta de frutos rojos.