Hoy me he vestido de color. Debe ser el carnaval que baña buena parte de la geografía española de color y música que me apetecía ponerle un tono alegre y si hay un color que me fascina en la comida es el naranja. También hay que decir que me habían regalado una mermelada casera con un toque de canela y caramelo que la hacían especial. Primero la unté en unas tostadas y al primer bocado lo tuve claro. No era una mermelada cualquiera. Debía convertirse en un producto destacado en un postre así que me puse manos a la obra.
La gente que me conoce ya sabe qué regalarme. Con algo casero ya soy feliz y con cualquier libro de cocina o «cachibache» para la cocina me tienen más que conquistada. Así que cuando me deleitan con mermeladas, aceitunas aliñadas o similares soy como una niña chica. ¡Qué le voy a hacer! No soy de gustos caros. Algo bueno tenía que tener. Sigue leyendo



