Soy una fanática de la pasta aunque bien hecha. Es de esos platos que con dos minutos de más se convierte en un plato horrible. Quizá por esa razón no la pido en cualquier restaurante italiano. Primero me aseguro que sea un buen restaurante antes de decantarme por sus pastas. Lo que sí es cierto es que si me encandila, ya pasa a formar parte de mis restaurantes ideales. Cada vez que piso Madrid hago parada de rigor y me pido unos spaghettis negros salteados con gambas en un pedacito de Italia que tiene la capital.
A lo que no soy muy fiel es a las salsas. Cuando llega el momento de preparar un plato así, lo primero que hago es dejar la nata y las salsa boloñesa de lado. Hay un sinfín de variedades que te pueden sorprender como fue el caso. Sabía cuál sería el producto estrella en mi receta: la scamorza italiana. Tiene un sabor ahumado que sorprende al paladar. Quería que fuera la protagonista indiscutible y lo conseguí.
El resto, fue coser y cantar. Unas verduras y unas aceitunas aliñadas italianas para conseguir un plato de pasta de categoría.
Os dejo la receta de sorrentinos con olivas y scamorza gratinada.
Sorrentinos con olivas y scamorza gratinada

Ese plato se ve de 10! Tienes razón que la pasta, si no está bien cocida (por exceso, o defecto), puede pasar de ser un plato exquisito a un horror. La combinación que has hecho me encanta.
besos
Oye! esas aceitunas me han gustado nunca vi un plato de pasta con este tipo de aceitunas y es un ingrediente que le debe aportar extra de sabor un poco avinagrado muy bueno, lo probaré cuando me haga pasta 😉
Un beso guapa