Hay veces que nos complicamos la existencia buscando recetas pero las tenemos a nuestro alcance, más cerca de lo que creemos, tan cerca como en «Sa Pobla». La isla de Mallorca posee una amplia gastronomía causada, bajo mi humilde opinión, por la insularidad. Los desplazamientos antiguamente eran muy costosos y se basaba en su propia producción y elaboración. De todo se puede sacar algo bueno así que nada mejor que poseer un gran repertorio de recetas que nos han ido dejando los antepasados. Y cuando crees que te la conoces entera va la vida y te sorprende. Es lo que me pasó hace dos años con esta receta.
En mi casa se había hecho la ensaladilla de toda la vida, con su judía fina, sus guisantes, sus patatas, zanahorias, atún y huevo duro. Todo cortado en cubitos y bien cubierto por salsa mahonesa. Hasta que un día un compañero se compromete a traer la merienda al trabajo y trae ensaladilla de un bar de » Sa Pobla», un pueblo de la isla. No se parecía mucho a lo que estaba acostumbrada a comer pero me fascinó la forma de presentarla, la sencillez de los ingredientes y su sabor. Puse a prueba mi paladar para captar los ingredientes bocado a bocado, he hecho mis peregrinaciones hasta conseguir dar con la receta y desde entonces no hago otra. ¿La razón? Que está fabulosa.
Os dejamos la receta de la ensaladilla poblera.
Ingredientes
Para 4 personas
8 patatas
4 zanahorias
200 gr de salsa mahonesa
3 cucharadas de vinagre de manzana
2 huevos
1 lata de ventresca en aceite de oliva
sal y pimienta
Preparación
Ponemos a cocer las patatas y las zanahorias peladas en abundante agua. Cuando estén tiernas las colamos y las dejamos enfriar.
En otro recipiente, cocemos los huevos durante 6 minutos.
Cuando esté la verdura fría, con un tenedor vamos triturando ligeramente las patatas y las zanahorias. Debemos distinguir ambas cosas a simple vista y encontrarnos algunos trozos al paladar.
Incorporamos a la mezcla el atún y las claras de huevo finamente picadas. Añadimos las 3 cucharadas soperas de vinagre de manzana, la sal y pimienta al gusto y mezclamos.
Ligamos todo con la mahonesa.
Ponemos en una fuente y cubrimos con la yema de huevo desmenuzada.
Si queréis servirla como tapa, disponed una porción y coronarla con un langostino cocido.

