Tarta de queso con frutas del bosque

Sé que llevaba tiempo sin aparecer pero es lo que tiene el verano. Una se cambia el delantal por el traje de baño y así recuerda una porqué dejar de hacer dulces. Y es que aquí no hay báscula que valga. El verano te pone a prueba. Las bebidas gaseosas, las cervecitas, las tapitas, los chiringuitos y los helados. De nada sirve hacer una dieta express, para nada. Las lorzas están ahí y no se van así como así.

Pues en uno de esos arranques míos, intenté hacer de nuevo una tarta de queso. No sé vosotros, pero hay mil formas de hacerlas: con horno, sin horno, con mermelada, con frutas naturales, con queso de untar… Después de todo hay que elegir la receta y probar de hacerlas de todas las formas posibles. No me suelen gustar las tartas gelatinosas, más bien reniego de ellas aunque reconozco que en verano son muy apropiadas. El problema es que al meter la tarta de queso en el horno quedaba demasiado seca y no hay nada como la jugosidad y cremosidad del relleno así que seguí probando. Mi problema se solucionó cuando probé esta tarta cuya versión era de Tartricia pero que he modificado ligeramente (espero que me perdone porque la verdad es que es una tarta fabulosa pero en casa nos gusta más un dulce que cualquier otra cosa y creía que necesitaba algo más de azúcar). Mi otro problema era la cobertura. No me suelen gustar las mermeladas convencionales por lo que me decanté por hacer una cobertura casera a base de frutos del bosque.

La verdad es que vale la pena hacerla, saborearla y disfrutarla en familia aunque no muchos porque así hay más para repartir.

Tomad nota.

Ingredientes (para 8 personas)

Para la base

300 gr de galletas de canela (son las típicas cuadradas con azúcar y canela por encima)

30 gr de almendra picada

70 gr de mantequilla fundida

Para la crema de queso

5 huevos

450 gr de queso de untar

300 gr de nata líquida

200 gr de azúcar

1 cta. de extracto de vainilla

Para la cobertura

200 gr de frutas del bosque

200 gr de azúcar

1 sobre de gelatina

Preparación

Precalentamos el horno a 180º. Introducimos un recipiente con agua en su interior para que adquiera temperatura.

Trituramos las galletas, junto con la almendra picada y le incorporamos la mantequilla fundida. Mezclamos y forramos un molde con la mezcla, incuídas las paredes del mismo. Introducimos en la nevera mientras realizamos el resto de la receta.

En un bol incorporamos el queso, la vainilla, el azúcar, la nata y los huevos. Batimos hasta que la mezcla quede homogénea.

Introducimos la crema de queso en el molde con el que hemos forrado las galletas. Cubrimos con papel de alumnio y lo ponemos al baño maría en el horno. Aproximadamente 45 minutos o hasta que al introducir un palillo salga limpio.

Dejamos enfriar.

Para hacer la cobertura, en un cazo colocamos el azúcar y las frutas del bosque. Lo llevamos al fuego para que vaya soltando la esencia y el azúcar caramelice. Debe estar a fuego medio y remover con cuidado para que la fruta aún posea parte de su forma. Incorporamos el sobre de gelatina y disolvemos.

Retiramos del fuego y dejamos que baje un poco la temperatura. Vertemos la cobertura sobre nuestra tarta y dejamos enfriar hasta la hora de servir.

Este tipo de tartas están mejor de un día para otro así que tómate tu tiempo para llevarla a cabo y deja que repose lo suficiente. Todos te lo agradecerán.

 

 

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