Semifrío de latte macchiato

El café no es mi fuerte. Me encanta el olor pero no me sienta bien. Se le reconoce como excitante y a mí me baja la tensión. Recuerdo la última vez que tomé un café con leche y a los 20 minutos tuve que pararme en una farmacia porque no me encontraba bien. Cuando el farmacéutico me tomó la tensión se asustó. Suelo tenerla baja siempre pero estaba bajo mínimos. Me sentó en una silla, se fue al bar a comprarme una coca cola y me dejó allí sentada durante una hora hasta que mi tensión recuperó unos límites razonables y volvía en mí.

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