Cada día me sorprendo más cuando voy a un restaurante y observo su carta de postres. Se ha puesto de moda nombrar a un postre de chocolate con más chocolate: muerte por chocolate. ¿Será muerte por sobredosis, por indigestión o por placer? A la vista está que si tengo que elegir prefiero que sea por placer pero me gusta saber qué estoy comiendo. No es lo mismo un brownie de chocolate industrial calentado al microondas con sirope de chocolate por encima y con una bola de helado del mismo ingrediente que un pastel esponjoso, con una cobertura que se funda en la boca y con un mínimo del 70% en cacao. A cualquier cosa le pueden llamar muerte por chocolate y cuando llega el postre nos podemos morir de pena más que de placer.
Siempre he dicho que no soy amante del dulce en exceso y tampoco del chocolate pero creo que soy muy exigente en este aspecto. Si me va a engordar prefiero disfrutar de lo lindo con o que estoy comiendo. No perderé el tiempo en comerme un bollo industrial que contiene exceso de grasas, azúcares y ningún nutriente. Ahora bien, si el postre en cuestión vale la pena, no dudo en probarlo, dar mi visto bueno y saltarme la operación «quenomerocenlosmuslitos» que os comenté aquí. Sigue leyendo

