Ya hemos regresado con una receta dulce. Hacía tiempo que habíamos dejado aparcados los placeres del azúcar para reponernos de las fiestas pero, qué os voy a decir, es una tentación de las grandes. Y pecar por esto, bien merece la pena.
Me gusta el dulce pero no en exceso. No soy de las que se pirren por algo con altas dosis de azúcar o chocolate en abundancia. Más bien todo lo contrario. Adoro el sabor del azúcar moreno o de caña, el sirope de ágave, el golden syrup o el de arce. Sabores que no empalagan y que no aportan un exceso de calorías innecesarias. Si a todo esto le añadimos la zanahoria que de por sí es dulce y sana, harina integral y una buena mezcla de frutos secos, me habrán conquistado por el estómago. Lo mío es simple. Es mi tarta preferida y en forma de cupcake, como pequeña porción me ha robado el corazón. Lo sé, esto parece una oda al amor pero qué le voy a hacer si está a la vuelta de la esquina el tan temido San Valentín. Digo temido y no me estoy equivocando. Temido para los bolsillos en los que ese día las rosas están a precio de bogavante. Por no decir que las calles están infestadas de corazones, cupidos y rojo burdel. Sigue leyendo




