Dulces torrijas

En casa no somos de comprar muchos pan de barra, nos gusta más el pan de miga o pueblo pero en verano aprovechamos y las compramos para preparar bocadillos para la playa. Por esa razón, las torrijas las hacemos en verano y no en invierno. A pesar de ello nos encantan comerlas con helado. ¿Qué tendrá el verano que toda comida acaba en helado? A mediodía un polo de hielo, por la noche un helado casero y si cae otro a media tarde se agradece. Y ya se convierte en sublime si lo acompañas con algún dulce: brownie, coulant, un bizcocho cualquiera o una torrija. Sigue leyendo

Tarta de queso sin pecado

Debo reconocer que el verano no es mi estación del año preferida. Será que no tengo un cuerpo diez y que el bikini no es la prenda más cómoda que tengo en el armario o bien es el calor agotador y sofocante, la humedad que se apodera del clima y lo covierte en un auténtico bochorno o el aumento de la población en núcleos turísticos que implica que ciudades tranquilas se conviertan en lugares intransitables. Visto así, ¿os he quitado las ganas de disfrutar del sol, la playa y la piscina?
Para los que aún tengáis ganas os queda pasar por la tan temida ITV. La puesta a punto para esta época estival. No creáis que no es todo un ritual. Hay que pillar los primeros rayos de sol porque ir a la playa en un tono «vaca lechera» cuando la gente ya posee el «dorado churruscado» implica que todos los allí presentes se giren ante los destellos que emite tu propio cuerpo con la luz solar. Al más puro estilo de la saga Crepúsculo. Además, debemos prescindir de ciertas comidas para poder lucir un cuerpo menos morcillón. No sé vosotros/as pero en toda dieta debemos prescindir del dulce. Si ya es duro quitarte el pan, la pasta, la paella de los domingos, las bebidas gaseosas, el queso con sabor… Además de todo ello, te obligan a quitar de tu menú los postres. ¡Malditas dietas!

Ahora llego yo y te digo que no es necesario. Que puedes disfrutar de un dulce sin tener que confesarte ante el endocrino. Puedes ir con la cabeza alta, sin tener miedo de la báscula, ésa a quien consideras tu enemiga aunque no le hayas hecho nada. Con este postre puedes permitirte disfrutar de una comida en casa y nadie notará su bajo contenido en grasa. Y aunque desveles tu secreto no te creerán.

¡Vamos con la receta! Sigue leyendo

Arroz con leche a la naranja

 

Hay recetas que por ser tradicionales, parece que no merece la pena que estén colocadas en las bitácoras gastronómicas pero cada persona las realiza a su manera. No voy a decir que cualquier receta vale pero, a veces, es mejor probar a cambiar el orden de los factores para que mejore el producto. En el caso del arroz con leche para igual. Los ingredientes son conocidos por todos pero no siempre queda igual. La cremosidad, la potencia de sabor, el aroma, son algunos de los factores que se modifican constantemente de una receta a otra.

Debo reconocer que no es uno de mis postres preferidos por lo que soy demasiado exigente. Hasta ahora no he probado ninguno igual al que os presento. Posee un cremosidad especial y el arroz se impregna de todo el aroma de la canela, la leche el azúcar y la cáscara de naranja. ¿Y si lleva los mismos ingredientes porqué sabe diferente? Porque el arroz se cuece en el arroz por completo. Sólo así puede absorver todos los ingredientes. De esta manera se consigue un arroz con leche con mayúsculas. Sigue leyendo