Pan con prefermento

Hacer pan en casa es un gustazo. Lleva su trabajo y largas horas de espera pero merece la pena. No penséis que sale un pan perfecto a la primera. Son pocos los que pueden afirmar haberlo conseguido y yo no soy una de ellas. He cometido muchos errores y algunos han tenido un final inesperado, acabando en la basura antes que en el estómago. La masa hay que entenderla pero eso se consigue haciendo muchos panes, conociendo la temperatura de tu cocina, el comportamiento de la harina que compres y tu horno. Sólo así conseguirás llegar al pan perfecto. Yo aún no he conseguido la receta ideal, pero me voy acercando.

El pan necesita la ayuda de un fermento que aporte el oxígeno necesario para crear una miga esponjosa. Por esta razón podemos usar levadura de panadero (fresca o seca), prefermento o fermento natural, también conocido como masa madre.

Debo reconocer que el que más sabor aporta ya que le da una acidez particular es la masa madre pero el prefermento consigue un pan que se sitúa entre el pan de levadura y el de masa madre. Es un pan con una ligera acidez, una miga esponjosa y una corteza crujiente. Su duración es de 2-3 días aunque en casa no suele durar tanto. Sigue leyendo

#DiaMundialdelPan

Hoy es un día digno de escribir una entrada. No se debe pasar por alto uno de los pilares de nuestra alimentación y de carácter mundial. Algo tan simple como harina, agua y sal se convierte en el manjar de todos los panarras como yo, gente que adoramos (en su justa medida que son carbohidratos y no debemos abusar de ellos). Quizá, debido a mi fascinación por el pan y a que debo comer alguna rebanada al día pero no todo el pan de kilo y medio, soy muy exigente. No dejes que te engañen. No todos los panes son buenos ni todo lo que venden se debería llamar pan. Dejémonos de tonterías. Esas barras alargadas con aroma a harina y que al pasar dos horas de su horneado no son más que una masa de chicle. Eso no es pan. No es lo mismo una fabada asturiana de la abuela que una de bote. Es lo mismo que sucede con el pan.

No todas las panaderías hacen pan. Aquellas que tienen un horno, un dispensario tras el mostrador, unas bandejas negrunas y algún hombre enharinado, vestido de blanco y con cara de bonachón: puede que sea una panadería en toda regla. Ahí es cuando una puede entrar y comprar algún pan para comprobar su calidad. El problema llega en el uso de las levaduras. Debido a la cantidad de panes que deben realizar, se suele recurrir al uso de fermentos químicos dejando de lado lo que se denomina «masa madre». Por esta razón dedico parte de mi tiempo a hacer pan. Un pan sin levaduras artificiales, con sus horas de levado (que pueden ser un puñado en verano y un montón en invierno), con harinas de verdad (sin aditivos, conservantes ni transgénicos varios) y con sabor a cereal. No soy una experta panadera, de hecho sigo practicando casi diariamente para conseguir mejorar pero sí soy consumidora y sé lo que me gusta. Sigue leyendo

Amasado para el pan

A través de nuestro especial en la revista para pan nos han ido preguntando los tipos de amasados que podemos encontrar. La mejor manera que hay es visualizándolos por lo que hemos decicido incluiros aquí las dos maneras más simples y cómodos para hacer que vuestro pan adquiera una miga aireada, capaz de transportarte a tu más tierna infancia en la que el pan sabía a pan y no contenía elementos químicos innecesarios.

El primero  del que os hablamos es el método Bertinet. Este especialista en pan explica con todo detalle a lo largo de más de 20  minutos cómo amasar el pan para aportar el aire suficiente a nuestro pan y conseguir que no se nos pegue a las manos la masa sin necesidad de añadir más harina, lo que provocaría que nuestro pan se endureciese demasiado. Puedes verlo haciendo clic aquí. Sigue leyendo