Hace ya bastantes años hice un curso de lo que se conocía como fondant. En ese momento no era conocido en exceso, había poca gente que realizaba cursos y encontrar la pasta de azúcar en tiendas era prácticamente imposible. ¡Cómo ha cambiado con el paso de los años! Ahora han proliferado las tiendas especializadas en esta técnica, los cursos los realiza casi cualquiera y podemos ver infinidad de obras de arte por la red.
Nunca le he dedicado tiempo suficiente en esta técnica por tres razones: es demasiado laboriosa, hay que tener mucha maña para modelar y porque el sabor de la pasta de azúcar no es lo que más me guste. Será que no soy muy del dulce pero la encuentro empalagosa y gomosa. A pesar de todo, reconozco que es una tarta resultona y capaz de crear expectación. Los pequeños disfrutan con los colores, las figuras y las decoraciones y los mayores disfrutamos viendo a los niños. Sigue leyendo
