El mal tiempo parece que se ha afincado en la Mallorca. Es lógico que llueva y haga frío porque estamos en pleno invierno pero aún se hace raro estar más de tres días sin ver los rayitos de sol. Quizá por eso, decidí ambientar mi casa al más puro estilo nórdico. No es que me diera por ir a Ikea a comprar muebles. Decidí adentrarme en la cocina sueca y ver si tenían algo más que albóndigas. ¡Y vaya si lo encontré! Como siempre, me decanté por un plato dulce. Lo sé, tengo un serio problema con este tema pero prometo que mis niveles de glucosa en sangre son normales. Lo mío es obsesión. Ya he contado que no soy mucho del dulce, quizá por eso lo pongo en práctica más de lo normal. Supongo que intento conseguir ese postre que consiga eclipsarme y que parece que nunca llega a ser suficiente para mí. Sigue leyendo
kanelbullar