Mousse de chocolate blanco con gelatina de mango

… ¡y más postres! Es curioso cómo aún cocinando día tras día en mi trabajo, me guste o no, al llegar mis días libres lo único que me apetece hacer es… sí, seguir cocinando. Y es que no me canso, es como una adicción que me tiene cada vez más atrapada. El único problema es que me paso el día empezando dietas (digo empezando porque la brevedad de las mismas es asombrosa), así que ahora trato de aprender a cocinar única y exclusivamente para los demás (a excepción de las catas de lo que preparo, claro). Por suerte mis compañeros de piso siempre están dispuestos a hacer un esfuerzo y comerse lo que preparo… qué majos ellos.

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Lamingtons

Sé que en lugar de una revista de cocina parece de repostería pero es algo que no puedo evitar. Andamos realizando el próximo número de la revista y el tiempo que tenemos para hacer entradas se nos va quedando corto. Quizá por esa razón, intento pensar en recetas fáciles y que lleven poco tiempo para poder realizarlas y ponerlas al alcance de vosotros. Después de mucho pensar y leer, me he decantado por los lamingtons.
Estos pequeños pasteles son originales de Australia. Si algo tiene ese país son cuatro cosas fundamentales: los canguros, los koalas, el marmite y los lamingtons. Creo que son los productos nacionales por excelencia. El equivalente español sería la flamenca, el toro, la tortilla de patata y la paella. Pues bien, me puse a ello y debo decir que la receta es muy simple y son un bocado ligero. No empalagan y quedan perfectos para una merienda o desayuno. Sigue leyendo

Cookies doble chocolate y pacanas

Hoy es el día del bundt y yo poniendo una receta de cookies pero es lo que hay. Voy en contra del sistema sin quererlo.
Lo de cocinar es una afición pero lo necesito. No por el hecho de alimentarme (que es necesario) sino porque sirve para eliminar tensiones. No sé si es posible entenederlo pero al poner en marcha la parte del cerebro dedicada a la creatividad es una manera de dar un respiro a aquélla parte de mí que siempre está en movimiento (yo que siempre uso la parte analítica y matemática). Como cuando estamos de pie mucho tiempo y vamos apoyando primero un pie y luego el otro dando un tiempo a que repose uno de los dos. Sería algo así. Sigue leyendo

Red Velvet Cake o tarta de terciopelo rojo

Vuelvo con una receta y de las dulces. No pretendo hacer engordar a nadie, pero es que hay temporadas que los cumpleaños se amontonan y este mes ha sido de esos. En casa hemos celebrado los años varios miembros de la familia y ¿qué hay mejor que soplar velas? Pues acompañarlo con una tarta.

No me lo pensé mucho, la verdad. Hacía tiempo que la quería hacer y en lugar de una, hice dos. Es sencilla de hacer aunque los ingredientes pueden asustar al principio pero queda jugosa, esponjosa y deliciosa. Eso sí, con buenos ingredientes. Hay veces que pretendemos ahorrar pero no quedan igual. Todo repostero amateur debe tener claro dos cosas: hay mantequillas y mantequiiiiiilllas o chocolate y chocolaaaaaateeeee. No es lo mismo. Una mantequiiiiiiillla es la que te la comerías tal cual en un trozo de pan. Sabe a leche, es untuosa y tiene un ligero tono amarillento. El chocolaaaaaaaaateeeee es el que tiene aroma desde que lo sacas de su envoltorio, mucho más porcentaje de chocolate que de cualquier otro ingrediente, posee un tono brillante de por sí y al calentarlo queda en forma de crema ligera, sin apelmazar. Si no cumplen esos requisitos, podemos nombrar a esos productos «mantequilla» y «chocolate» (a secas), sucedáneos o presuntos. Sigue leyendo

Rocas de chocolate

Hoy regresamos con una receta que por su facilidad se convierte en un postre singular. La mezcla de frutos secos y chocolate suponen una victoria asegurada para acompañar el café tras una buena comida. Deleita a cualquiera y si encima se prepara en un abrir y cerrar de ojos, ¿qué más se puede pedir?

Hay días en los que uno decide levantarse y no hacer mucho más pero no quiere decir que debamos prescindir de los buenos platos o de un postre apetecible. Creo que cada vez, nuestro día a día nos obliga a levantarnos con esta sensación. ¿Cuántas veces os ha pasado a vosotros? Seguro que más de la cuenta, pero me resigno a utilizar productos precocinados para ahorrarme tiempo, prefiero pensar en hacer platos que requieran menos tiempo. Nos ponemos a pensar en platos salados, dejando en un segundo lugar a los postres ya que siempre podemos recurrir a unas socorridas natillas (de cualquier marca), yogures o fruta fresca. ¿Por qué resignarnos a el placer de degustar un dulce casero que requiera invertir poco tiempo? Sigue leyendo