Ya que tengo un par de días libres aprovecho para «recetear» en casa… Hoy toca mi plato favorito: risotto.
No sé qué tienen los risottos, pero me encantan. Son simples y fáciles de hacer, sabrosos y admiten infinitas variaciones. Pueden ser vegetarianos, cremosos o más secos, servirse como plato único o como acompañamiento de carnes o pescados… El caso es que, sea como sea, ¡triunfan!
Os pongo la receta de mi favorito, el de setas y trufa, ¡espero que os guste tanto como a mí!
Ingredientes
1 chalota o cebolla blanca, pelada y finamente picada
2 dientes de ajo, pelados y finamente picados
Medio vaso de vino blanco
250 g arroz para risotto
Setas de diferentes tipos, cortadas en trozos no muy grandes
Caldo de pollo (o vegetal), más o menos un litro
75 g mantequilla (o 50 g de mantequilla y 25 de mantequilla de trufa)
Queso rallado (preferiblemente parmesano)
Aceite de trufa
Preparación
Empecemos con la base del risotto. Se pone parte de la mantequilla (aprox. la mitad) en una olla, se añaden la cebolla y el ajo y se sofríen a fuego medio-bajo hasta que se ablanden y se vuelvan prácticamente transparentes. En ese momento se sube un poco el fuego, se añade el arroz, se tuesta por unos minutos (removiendo constantemente para que no se pegue o queme) y a continuación se añade el vino blanco. Una vez el vino ha reducido, se empieza a añadir un poco de caldo (un cucharón o dos). El resto del proceso es muy simple: sencillamente se va añadiendo caldo cuando el arroz lo haya absorbido y empiece a secarse ligeramente (se añade poco a poco, como un cucharón cada vez). El arroz está listo cuando está cocinado aunque aún un poquito duro por dentro, y cuando casi todo el líquido haya sido absorbido; tiene que quedar una consistencia bastante cremosa, no completamente seco.
Mientras tanto, se pone un poco de mantequilla o aceite en una sartén y se cocinan las setas.
Para terminar el risotto, una vez que el arroz está hecho se añaden las setas, la mantequilla sobrante (o la de trufa en caso de que se disponga de ella), parmesano rallado al gusto, sal, pimienta y se mezcla todo bien.
Se sirve con un chorrito de aceite de trufa por encima y si se tiene trufa para rallar… mejor todavía.
