Salmón Teriyaki

La comida japonesa es fascinante, es un hecho. Tiempo atrás descubrí la salsa Teriyaki, aunque debo reconocer que en su momento no le dí gran importancia. Sin embargo hace cosa de dos semanas cambié de trabajo, y pasé de trabajar en un restaurante español a un hotel en el que la comida tiene grandes influencias asiáticas (hecho que obviamente me encanta), y el pollo Teriyaki que sirven consiguió despertar al instante mi curiosidad  por dicha salsa.

Además justo ayer haciendo la compra vi unos lomos de salmón de oferta (aquí el pescado es muuuuy caro), y eso fue suficiente para autoconvencerme de que el día Teriyaki había llegado. Me puse a buscar recetas, y con un poquito de aquí y de allá y los ingredientes que tenía en casa me preparé mi salsita. Es supersimple… ¡y he disfrutado como una enana! Os dejo con la receta, y os pido perdón por la foto, pero han quedado todas mucho peor de lo que esperaba, y para cuando me he dado cuenta ya no quedaba ni rastro del salmón…

Tarta de manzana

Felicísima de haber decidido probar con esta tarta, así estoy ahora mismo. La tarta de manzana, o appeltaart, es una tarta muy típica en los Países Bajos, se encuentra en casi todos los restaurantes, y suele servirse fría o templada junto con un poco de nata montada.

Ayer tenía ganas de cocinar algo dulce, pero no tenía ninguna receta en mente, y sin saber por qué me vino a la cabeza la tarta de manzana. Sorprendentemente es más sencilla de elaborar de lo que pensaba, y el resultado fue muy pero que muy bueno. Sin embargo quería darle un toque diferente, por pequeño que fuera, y añadirle alguna salsa, así que decidí darle uso a la botella de Bailey’s que hay abandonada en nuestra despensa para hacer una salsa tipo butterscotch con el toque de dicho licor.

Aquí os dejo la receta, ¡no tiene desperdicio!

Magdalenas de butterscotch

Volvemos con otra receta dulce y en este caso es una reivindicación hacia la repostería casera. Es cierto que el dulce hay que racionalizarlo pero si nos vamos a permitir un capricho mejor que sea lo más saludable posible. Y es que la poca conciliación familiar y laboral que existe (o nula gracias a la crisis y las excusas de los empresarios por alargar el horario laboral y disminuir el sueldo) hacen que dediquemos cada vez menos tiempo a la cocina. Pero en muchas ocasiones, basta con dedicarle unos minutos para que tu estómago, tu familia y tu colesterol te lo agradezcan.
Soy de las que se van a la compra y revisan todas las etiquetas de los productos que compro. No es que analice las calorías. Miro la composición e ingredientes de lo que entra en mi carrito. Sé que no es muy común pero es sorprendente lo que te puedes llegar a encontrar en las etiquetas de lo que compramos.

Pastel cremoso de chocolate negro y salvia

Cada día me sorprendo más cuando voy a un restaurante y observo su carta de postres. Se ha puesto de moda nombrar a un postre de chocolate con más chocolate: muerte por chocolate. ¿Será muerte por sobredosis, por indigestión o por placer? A la vista está que si tengo que elegir prefiero que sea por placer pero me gusta saber qué estoy comiendo. No es lo mismo un brownie de chocolate industrial calentado al microondas con sirope de chocolate por encima y con una bola de helado del mismo ingrediente que un pastel esponjoso, con una cobertura que se funda en la boca y con un mínimo del 70% en cacao. A cualquier cosa le pueden llamar muerte por chocolate y cuando llega el postre nos podemos morir de pena más que de placer.

Siempre he dicho que no soy amante del dulce en exceso y tampoco del chocolate pero creo que soy muy exigente en este aspecto. Si me va a engordar prefiero disfrutar de lo lindo con o que estoy comiendo. No perderé el tiempo en comerme un bollo industrial que contiene exceso de grasas, azúcares y ningún nutriente. Ahora bien, si el postre en cuestión vale la pena, no dudo en probarlo, dar mi visto bueno y saltarme la operación «quenomerocenlosmuslitos» que os comenté aquí.

Gnocchi de calabaza y ricotta con mantequilla y salvia

Hacía ya tiempo que me apetecía probar y hacer gnocchi, pero como siempre lo voy dejando. El otro día, hojeando una de mis revistas de cocina, vi una receta de gnocchi de ricotta y decidí que ya era hora de intentarlo.

En este caso he cambiado la patata por calabaza en la masa, y ya que me gusta mucho la combinación de saboras de ésta con la salvia he decidido que sería una buena base para la salsa. Hay que tener en cuenta que los gnocchi «engañan» bastante, ya que no parece un plato muy abundante pero es muy saciante, así que es mejor combinarlos con salsas algo ligeras que no lo conviertan en un plato recargado o empalagoso.