Kanelbullar o bollos de canela

El mal tiempo parece que se ha afincado en la Mallorca. Es lógico que llueva y haga frío porque estamos en pleno invierno pero aún se hace raro estar más de tres días sin ver los rayitos de sol. Quizá por eso, decidí ambientar mi casa al más puro estilo nórdico. No es que me diera por ir a Ikea a comprar muebles. Decidí adentrarme en la cocina sueca y ver si tenían algo más que albóndigas. ¡Y vaya si lo encontré! Como siempre, me decanté por un plato dulce. Lo sé, tengo un serio problema con este tema pero prometo que mis niveles de glucosa en sangre son normales. Lo mío es obsesión. Ya he contado que no soy mucho del dulce, quizá por eso lo pongo en práctica más de lo normal. Supongo que intento conseguir ese postre que consiga eclipsarme y que parece que nunca llega a ser suficiente para mí.

Entre los postres dulces que me gustan está, única y exclusivamente, la tarta de zanahoria. Bueno, hasta ayer. Ayer incluí uno más a mi lista: el kanelbullar.
Son unos bollos de canela y azúcar moreno, sin un exceso de mantequilla y bañados en una glasa de vainilla. ¿Bomba calorífica? Puede que sí, pero qué alegría se lleva el cuerpo.


Vamos con la receta.

Ingredientes
Para la masa
42 gr de levadura de panadero
590 ml de agua tibia
300 gr azúcar blanca
3 huevos
70 gr de leche en polvo
130 ml de aceite de girasol
9 gr de sal
1,700 gr de harina

Para el relleno

250 gr de mantequilla a temperatura ambiente
300 gr azúcar moreno
25 gr de canela

Para la glasa
55 gr de mantequilla fundida
360 gr de azúcar glass
10 ml de extracto de vainilla
160 ml de leche entera

Preparación
En un bol disolvemos la levadura en el agua tibia.
Añadimos el aceite de girasol, la leche en polvo, el azúcar blanca, los 3 huevos, 450 gr de harina y la sal. Mezclamos bien con una batidora hasta que no queden grumos.
Poco a poco vamos añadiendo el resto de la harina hasta que no se pegue en las manos pero siga siendo flexible y suave.
Dejamos levar en un lugar sin corrientes. El horno apagado será una buena opción. Yo necesité cerca de 4 horas para que levase por completo.
Una vez que haya doblado su volumen, separamos la masa en dos partes para poderla trabajar mejor.
Con un rodillo estiramos una parte y le damos forma de rectángulo de 0,5 cm de espesor. Una vez estirada, la untamos con la mitad de la mantequilla en pomada que teníamos para el relleno. Le ponemos la mitad del azúcar moreno y la mitad de la canela espolvoreándolo por encima. Vamos enrollando el rectángulo de masa como si fuera un brazo de gitano y cortamos rebanadas con un cuchillo de hoja lisa de un centímetro de espesor.
Precalentamos el horno a 170º.
Los colocamos sobre una bandeja de horno separados entre sí varios medio centímetro. Ahora hay que dejarlo levar hasta que se toquen entre ellos. Me supuso 40 minutos.
Una vez hayan vuelto a crecer los bollos de canela, hornearlos durante 20 minutos.
Debemos hacer lo mismo con la otra masa que tenemos reservada.
Para realizar la glasa, mezclamos la mantequilla fundida con el azúcar glass, la vainilla y la leche entera.
Una vez los saquemos del horno los bañamos con una cucharada sopera de la glasa sobre cada bollo. Esto hará que queden aún más jugosos.
Con esta masa me salieron 37 kanelbullar. Si queréis menos, bastará con dividir las cantidades. Pero si queréis mi humilde opinión, pensé que tendría bollos para un regimiento pero a las 10 horas de haberlos hecho, no me queda ninguno. Siempre salen amigos a los que repartir.
Una cosa más, están muy ricos el mismo día, con el paso de las horas tienden a endurecerse pero si queréis, una vez cortéis las espirales, las podéis congelar. Cuando queráis bollos recién hechos, bastará que descongelen y las metáis al horno.

Un comentario en “Kanelbullar o bollos de canela

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