En casa no somos de comprar muchos pan de barra, nos gusta más el pan de miga o pueblo pero en verano aprovechamos y las compramos para preparar bocadillos para la playa. Por esa razón, las torrijas las hacemos en verano y no en invierno. A pesar de ello nos encantan comerlas con helado. ¿Qué tendrá el verano que toda comida acaba en helado? A mediodía un polo de hielo, por la noche un helado casero y si cae otro a media tarde se agradece. Y ya se convierte en sublime si lo acompañas con algún dulce: brownie, coulant, un bizcocho cualquiera o una torrija.
Aquí hay de todas las opiniones. Para algunos es un postre demasiado dulce, para otros está espectacular y yo lo encuentro delicioso teniendo en cuenta que es un manjar de aprovechamiento. Podemos usar ingredientes que tenemos en casa y es una buena manera para no tirar pan. Porque ya sabemos cómo están las cosas en este país como para andar tirando el pan. En invierno suelo hacer el pan pero ahora en verano el calor puede comigo así que voy a comprarlo. En un año ha subido en mi panadería habitual de 90 centímos a 1,40€. Y cobran 5 céntimos por cortarlo con la máquina. ¡Y eso que es un producto de primera necesidad!
Visto lo visto, lo mejor que podemos hacer es aprovechar hasta la última miga, bien picándolo para hacer pan rallado, para espesar alguna salsa o para hacer puding o torrijas. Da igual cómo, la cuestión es sacarle el máximo provecho. Si antes se hacía, ¿porqué no ahora? En mi casa cuando se hacía caldo sólo se tiraban los huesos porque no teníamos perro. Se hacía caldo para sopa o cocido, luego se comía la carne y las verduras hervidas y si sobraba se hacía ropa vieja, croquetas o relleno para canelones. ¡Y anda que no disfrutamos!
Yo sigo haciendo lo mismo. Creo que ya he contado que en mi casa hay pocas cosas precocinadas. Por no tener no tengo ni pastillas de caldo concentrado porque no me gusta el sabor que dejan. Ahora bien, hay que dedicarle algo de tiempo a la cocina aunque no tenemos porqué dejar de hacer otras cosas. Con la cantidad de utensilios que hay hoy en día para reducir el tiempo. Desde la olla a presión a la aparatos eléctricos que cocinan por ti. E infinidad de páginas y blogs de los que extraer recetas para estos electrodomésticos.
Pues bien, a lo que iba. Me puse a hacer torrijas. Es un dulce que le gusta a mi abuela así que cuando las hice se las llevé a ella. Mi madre cuando se enteró me dijo que no las había probado nunca así que aproveché y volví a hacer para repartirlas con el resto de la familia. La sorpresa fue que no saben a pan. La miga se convierte en una crema suave y dulce. No hay que abusar de ellas porque ya sabemos que están fritas pero un día es un día y con una horita de caminata a paso ligero la repercusión en nuestras cartucheras es ínfima.
Aquí os dejo la receta.
Ingredientes
1/2 Barra de pan del día anterior o de hace dos días
300 ml de leche
2 huevos
azúcar
canela
2 cucharadas de mistela
1 cucharadita de extracto de vainilla
aceite de girasol
Preparación
Cortamos la barra de pan en rebanadas de unos 2 centímetros de grosor.
Calentamos en el microondas 300 ml de leche con 3 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de mistela o cualquier otro licor dulce, una cucharadita de canela en polvo y la vainilla. Con un minuto y medio nos bastará para que se disuelva el azúcar. Reservamos hasta que esté tibia.
En un plato batimos 2 huevos.
Ponemos en una sartén aceite de girasol a calentar a fuego medio.
En otro plato colocamos 4 cucharadas de azúcar y dos cucharaditas de canela molida. Mezclamos bien para poder espolvorear las torrijas al final.
Cuando el aceite esté caliente, bañamos la torrija en la leche que habíamos preparado. Debemos dejar que la miga se empape pero que no pierda su consistencia. ¡No queremos que queden unas gachas!
Acto seguido, las pasamos por huevo y de ahí a la sartén. Fríelas por ambas caras y cuando estén doradas las sacamos y las colocamos sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
Aún calientes las vamos rebozando en la mezcla de azúcar y canela.
No sé vosotros pero con una buena bola de helado se convierte en un gran postre.
