Hay aromas que me fascinan. Me gusta el olor a mar, a café, a pan recién hecho cuando está en la rejilla y sigue rugiendo en su interior, a las especias de los mercados de Marruecos que inundan de color cualquier día gris y de entre todas ellas la canela. No son olores que acabe de descubrir, más bien lo contrario. Forman parte de mi vida y quizá sea la razón de que me gusten tanto. Nací en una isla, rodeada de mar. «Sa Roqueta» la llaman y me he acostumbrado al salitre, a verlo embravecido y tenerle respeto o en calma y disfrutando de él. Me gusta el sabor que deja en la piel. Esa sensación de frío al adentrarte en él, de querer escapar, pero una vez dentro, no querer salir hasta que tu piel toda arrugada te pide tregua.
Recetas
Flan de espárragos trigueros con salsa de piquillos
Si me dicen que cuidarse iba a costar tan poco no me lo hubiera creído. Basta con tener imaginación y algo de dedicación pero no en exceso.
Llevamos en casa 21 días de cuidados, 21 días de mimar el cuerpo y el paladar, 21 días de comidas ligeras pero que saben a gloria, 21 días sin excesos y que te permiten sentirte bien por dentro y por fuera. Lo sé, parece un anuncio de José Coronado o Carmen Machi y su yogur, pero siempre viene bien la frase. ¿Quién no mantiene en su retina alguna canción o frase publicitaria? Sigue leyendo
Estofado de jabalí con crujiente de parmesano y tomillo
Modestia aparte, pero tengo que reconocer que esta receta me ha quedado espectacular… Era un antojo en toda regla, y aunque la broma me ha salido pero que muy cara (básicamente me han timado en la carnicería y me han cobrado una animalada por la carne… y yo, como tenía antojo, pues la he pagado) ha valido totalmente la pena.
En el restaurante donde trabajaba aquí en Amsterdam hacíamos estofado de jabalí, aunque la receta era diferente. La base es muy similar (como en todos los estofados), pero yo he usado vino Madeira (lo tenía por casa y no sabía qué hacer con él) y le he añadido una pizca de chocolate, que le da un toque amargo que contrarresta el dulzor del vino y oscurece el color del estofado.
En este caso no he hecho guarnición, pero pegaría bien con patatas (en puré, fritas, al horno o sencillamente añadidas al estofado durante la última media hora más o menos), con verduras, peras al vino, puré de manzana…
Salmón Teriyaki
La comida japonesa es fascinante, es un hecho. Tiempo atrás descubrí la salsa Teriyaki, aunque debo reconocer que en su momento no le dí gran importancia. Sin embargo hace cosa de dos semanas cambié de trabajo, y pasé de trabajar en un restaurante español a un hotel en el que la comida tiene grandes influencias asiáticas (hecho que obviamente me encanta), y el pollo Teriyaki que sirven consiguió despertar al instante mi curiosidad por dicha salsa.
Además justo ayer haciendo la compra vi unos lomos de salmón de oferta (aquí el pescado es muuuuy caro), y eso fue suficiente para autoconvencerme de que el día Teriyaki había llegado. Me puse a buscar recetas, y con un poquito de aquí y de allá y los ingredientes que tenía en casa me preparé mi salsita. Es supersimple… ¡y he disfrutado como una enana! Os dejo con la receta, y os pido perdón por la foto, pero han quedado todas mucho peor de lo que esperaba, y para cuando me he dado cuenta ya no quedaba ni rastro del salmón…
Tarta de manzana
Felicísima de haber decidido probar con esta tarta, así estoy ahora mismo. La tarta de manzana, o appeltaart, es una tarta muy típica en los Países Bajos, se encuentra en casi todos los restaurantes, y suele servirse fría o templada junto con un poco de nata montada.
Ayer tenía ganas de cocinar algo dulce, pero no tenía ninguna receta en mente, y sin saber por qué me vino a la cabeza la tarta de manzana. Sorprendentemente es más sencilla de elaborar de lo que pensaba, y el resultado fue muy pero que muy bueno. Sin embargo quería darle un toque diferente, por pequeño que fuera, y añadirle alguna salsa, así que decidí darle uso a la botella de Bailey’s que hay abandonada en nuestra despensa para hacer una salsa tipo butterscotch con el toque de dicho licor.
Aquí os dejo la receta, ¡no tiene desperdicio!