Dejamos de lado los dulces por un instante y nos centramos en un plato que bien podría ser único. Posee la cantidad apropiada de lácteos, proteínas y vegetales que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaría. Acompañado con una buena rebanada de pan que aporta los hidratos de carbono supone un manjar de dioses no sólo por sus propiedades, sino también por su sabor delicado y suave.
No entraremos en más detalles porque se nos hace difícil escribir y pensar en ellos al mismo tiempo. Sólo os recomendamos que los hagáis en casa y sorprended a los vuestros con esta receta.
Ingredientes (para 2 personas)
1 calabacín
1 cebolla
1 ajo
350 gr de gamba pelada
1 cda de harina de maíz
400 ml de caldo de pescado y/o marisco
Sal
Pimienta
Queso rayado apto para gratinar
Para la bechamel
2 cdas de harina de maíz
500 ml de leche
Sal
Pimienta
Nuez moscada
Preparación
Realizar rodajas verticales del calabacín con una mandolina y reservar. Sofreir una cebolla y un ajo finamente picados. Incorporar las gambas peladas y picadas. Salpimentar al gusto. Añadir una cucharada sopera de harina de maíz al sofrito y 400 ml de caldo de pescado y/o marisco hasta que adquiera consistencia.
Dejar enfriar la mezcla.
Realizar una bechamel fina con dos cucharas de harina de maíz y 500 ml de leche en un cazo y sin dejar de remover. Salpimentar y añadir media cucharadita de nuez moscada.
Rellenar cada lámina de calabacín y enrollar.
Colocar sobre una fuente apta para horno y bañar con la bechamel. Espolvorear queso rallado y gratinar.

