Arroz con leche de coco y cardamomo

Arroz con leche de coco y cardamomo. Exótico. Y sí, suena algo raro, lo reconozco… fue uno de mis inventos con «lo que tenía por casa», y debo admitir que me sorprendió gratamente. Había comido antes arroz con leche de coco (aunque con el nombre de rice pudding), y me gusta mucho el toque que da el cardamomo a las comidas y/o bebidas, pero nunca había probado la combinación de ambos.  De todos modos me daba la sensación de que tenían que pegar bien, así que decidí intentarlo y ver qué salía.

La cantidad de leche y cardamomo dependen de si se prefiere el arroz más caldoso o más apelmazado, y de si el toque de cardamomo se quiere más o menos intenso, pero aquí os dejo la receta para obtener un término medio: cremoso (no caldoso) y con ese toque no muy fuerte pero evidente a cardamomo.

Focaccia

Focaccia, mi pan favorito. No estaba muy familiarizada con ella hasta hace cosa de 2 años, cuando empecé a trabajar en un restaurante italiano en Londres en el que la hacían casera a diario, y desde entonces tengo una especie de obsesión con ella. Decidí hacerla en casa por primera vez hace relativamente poco, pero quedé tan contenta con los resultados que he repetido en varias ocasiones.

Podéis usarla como pan para acompañar la comida, como entrante acompañada de alguna salsa o dip… ¡o como tentempié en cualquier momento del día! En este caso yo le he puesto romero, ajo y aceite de oliva por encima, aunque se le puede poner cualquier otra hierba, o incluso añadir ingredientes por encima de la masa antes del horneado, como pueden ser tomate, aceitunas…

El proceso es bastante largo, ya que la masa requiere mucho tiempo de reposo,  aunque en mi humilde opinión vale la pena. ¡Probadla y ya me contáis!

Estofado de jabalí con crujiente de parmesano y tomillo

Modestia aparte, pero tengo que reconocer que esta receta me ha quedado espectacular… Era un antojo en toda regla, y aunque la broma me ha salido pero que muy cara (básicamente me han timado en la carnicería y me han cobrado una animalada por la carne… y yo, como tenía antojo, pues la he pagado) ha valido totalmente la pena.

En el restaurante donde trabajaba aquí en Amsterdam hacíamos estofado de jabalí, aunque la receta era diferente. La base es muy similar (como en todos los estofados), pero yo he usado vino Madeira (lo tenía por casa y no sabía qué hacer con él) y le he añadido una pizca de chocolate, que le da un toque amargo que contrarresta el dulzor del vino y oscurece el color del estofado.

En este caso no he hecho guarnición, pero pegaría bien con patatas (en puré, fritas, al horno o sencillamente añadidas al estofado durante la última media hora más o menos), con verduras, peras al vino, puré de manzana…

Salmón Teriyaki

La comida japonesa es fascinante, es un hecho. Tiempo atrás descubrí la salsa Teriyaki, aunque debo reconocer que en su momento no le dí gran importancia. Sin embargo hace cosa de dos semanas cambié de trabajo, y pasé de trabajar en un restaurante español a un hotel en el que la comida tiene grandes influencias asiáticas (hecho que obviamente me encanta), y el pollo Teriyaki que sirven consiguió despertar al instante mi curiosidad  por dicha salsa.

Además justo ayer haciendo la compra vi unos lomos de salmón de oferta (aquí el pescado es muuuuy caro), y eso fue suficiente para autoconvencerme de que el día Teriyaki había llegado. Me puse a buscar recetas, y con un poquito de aquí y de allá y los ingredientes que tenía en casa me preparé mi salsita. Es supersimple… ¡y he disfrutado como una enana! Os dejo con la receta, y os pido perdón por la foto, pero han quedado todas mucho peor de lo que esperaba, y para cuando me he dado cuenta ya no quedaba ni rastro del salmón…

Tarta de manzana

Felicísima de haber decidido probar con esta tarta, así estoy ahora mismo. La tarta de manzana, o appeltaart, es una tarta muy típica en los Países Bajos, se encuentra en casi todos los restaurantes, y suele servirse fría o templada junto con un poco de nata montada.

Ayer tenía ganas de cocinar algo dulce, pero no tenía ninguna receta en mente, y sin saber por qué me vino a la cabeza la tarta de manzana. Sorprendentemente es más sencilla de elaborar de lo que pensaba, y el resultado fue muy pero que muy bueno. Sin embargo quería darle un toque diferente, por pequeño que fuera, y añadirle alguna salsa, así que decidí darle uso a la botella de Bailey’s que hay abandonada en nuestra despensa para hacer una salsa tipo butterscotch con el toque de dicho licor.

Aquí os dejo la receta, ¡no tiene desperdicio!