Un pequeño plato para el hombre. Un gran vídeo para la humanidad.

Ayer recibimos un email desde Francia aconsejándonos este cortometraje y, la verdad, hemos quedado fascinados así que no hemos tardado en subirlo. Se lleva nuestro premio Whoopie de la semana por su dosis de humor, por su perfecto diseño y su contenido relacionado con la gastronomía. Quizá la NASA debería tomar buena cuenta de ello y dejar de enviar comida envasada. ¡Con lo fácil que parece cortar una zanahoria en el espacio!

Corentin Charron nos muestra su visión del espacio y la cocina. Si queréis saber más sobre su trabajo pasaron por aquí.

¡Disfrutad del corto!

Un Petit plat pour l’Homme from Onectin on Vimeo.

Galletas decoradas para una boda

El pasado fin de semana se casó una buena amiga mía. Hace dos años, para mi propia boda decidí entregar como regalo a los invitados galletas decoradas. La verdad, fueron muy entretenidas teniendo en cuenta que quien se casaba era yo y faltaban escasos 4 días para el enlace. Creo que casi muero en el intento si no llega a ser por mi santa madre y mi amiga Esther. Seguro que ellas recuerdan el momento como algo tenso. ¡Y no es para menos! Entre mi alto grado de perfeccionismo y mis ideas de bombero creo que las conseguí poner al límite. Pero salió bien gracias a ellas.

Dos años más tarde, mi amiga me pide que la ayude porque quería entregar galletas decoradas en su boda. Para mí ha sido un honor poder echar una mano. Me ha servido para entender la situación desde un punto de vista diferente. He comprendido los nervios de la novia para que todo saliera bien y del resto de familiares que ayudaron pero me situé en la posición de mi madre y de mi mejor amiga para mi boda. La templanza era la clave y cabe decir que la novia estaba más tranquila que yo. A pesar de que hicimos varias pruebas antes, prometí guardar las imágenes hasta el día del enlace, así que ya tengo el visto bueno para publicarlas. Sigue leyendo

Galletas saladas a las hierbas

En esta vida hay personas de todo tipo, gente que es de un equipo de fútbol o de otro, que prefiere el mar o la montaña, que es más de pueblo que de ciudad y personas a las que le gusta más lo salado que lo dulce. Aunque a nadie le amarga un dulce, yo soy más de lo salado. Sé que parece increíble porque le dedicamos bastante tiempo a la repostería pero es cierto. ¡Qué diría Celia Cruz si leyese estas líneas!

Me gusta la sal, en su medida justa, pero soy capaz de mezclarla con productos dulces como el chocolate o una mermelada. A fin de cuentas, lo he venido viendo desde pequeña. En Mallorca ¿quién no ha probado la sobrasada con miel? Además, cuando llega la época de carnaval, la ensaimada tradicional es la de «tajades» que lleva fruta escarchada, sobrasada y todo bien espolvoreado de azúcar. Puede parecer algo extraño pero vale la pena probarlo. Aquí, la merienda por excelencia es a base de galletas de aceite ligeramente saladas acompañadas de chocolate. Hemos crecido así y apreciamos la mezcla dulce-salado. No os vayáis a pensar que es una merienda sólo apta para los pequeños de la casa. A día de hoy, no faltan estos dos ingredientes en ninguna casa de la isla salvo cuando una se pone a comer y no para hasta que se da cuenta que ha agotado todas las existencias de galletas pero sigue quedando un trozo de chocolate. ¡Qué pena da dejarlo ahí, solo y desamparado! Sigue leyendo

Mojete

Hay nombres que me fascinan en la cocina. Llamarle «bikini» a un sandwich de jamón, queso y mantequilla es toda una proeza. ¡Cómo ha cambiado el procedimiento de nomenclatura de los platos a lo largo del tiempo! Hemos pasado de ponerle nombres cortos como gazpacho, salmorejo o caldo gallego  a especificaciones extensas como «foie con espuma de café, aire de remolacha sobre cama de ajetes y trigueros y aceite de cebollino» o «sopa de chocolate con aroma a cítricos y sorbete de mango con cristales de caramelo». No quiero desprestigiar esta forma de llamar a los platos definiendo cada uno de los ingredientes pero ¿habéis visto los menús de las bodas? Son eternos pergaminos que para nada se retienen en tu cabeza. Tras leerlo tres veces lo único que te ha quedado claro es que comerás ensalada, solomillo, sorbete y pescado. La razón de que sólo recuerdes esas palabras es porque tu cabeza a efectuado una limpieza progresiva a medida que leía, se ha quedado con lo que tiene «chicha» y le resulta más familiar. El resto, ha decicido dejarlo para otra ocasión. Luego viene el momento en que alguien que se sienta en tu misma mesa hace la tan temida pregunta: ¿qué plato toca ahora? La gente se mira, se produce un silencio incómodo porque nadie, absolutamente nadie recuerda el extenso párrafo hasta que alguien dice: ¡Solomillo con «no se qué»! Sigue leyendo