Red Velvet Cake o tarta de terciopelo rojo

Vuelvo con una receta y de las dulces. No pretendo hacer engordar a nadie, pero es que hay temporadas que los cumpleaños se amontonan y este mes ha sido de esos. En casa hemos celebrado los años varios miembros de la familia y ¿qué hay mejor que soplar velas? Pues acompañarlo con una tarta.

No me lo pensé mucho, la verdad. Hacía tiempo que la quería hacer y en lugar de una, hice dos. Es sencilla de hacer aunque los ingredientes pueden asustar al principio pero queda jugosa, esponjosa y deliciosa. Eso sí, con buenos ingredientes. Hay veces que pretendemos ahorrar pero no quedan igual. Todo repostero amateur debe tener claro dos cosas: hay mantequillas y mantequiiiiiilllas o chocolate y chocolaaaaaateeeee. No es lo mismo. Una mantequiiiiiiillla es la que te la comerías tal cual en un trozo de pan. Sabe a leche, es untuosa y tiene un ligero tono amarillento. El chocolaaaaaaaaateeeee es el que tiene aroma desde que lo sacas de su envoltorio, mucho más porcentaje de chocolate que de cualquier otro ingrediente, posee un tono brillante de por sí y al calentarlo queda en forma de crema ligera, sin apelmazar. Si no cumplen esos requisitos, podemos nombrar a esos productos «mantequilla» y «chocolate» (a secas), sucedáneos o presuntos. Sigue leyendo

Septiembre, dietas y mitos

                                                                                                                                                                                                                                    Source: xsofieeee.tumblr.com via Hannah on Pinterest

 

Prometí que habría una segunda entrada con más dietas y qué mejor mes que septiembre para analizarlas. ¿Cuántos de vosotros/as habéis empezado el gimnasio? Yo, estoy en ello. Llevo diciendo que iré a correr desde el día 1, han pasado 10 días y parece que no me entran aún las ganas. Pero lo haré. Ya estoy más cerca de mi propósito. Hoy he ido a un centro comercial especializado en deporte, seguro que todos sabéis cual es, y me he equipado: mancuernas, elástico, cuerda para saltar, … Sí, lo sé. ¿Para qué necesitas todo esto si sólo has dicho que irías a correr? Por la sencilla razón que me preparo para correr y dura más el calentamiento que mi carrera. A los diez minutos ya estoy de vuelta, hiperventilando, con taquicardia y roja como un tomate. Al menos cuando regrese, podré ponerme a subir pesas de 2 kilos para que aparente que he hecho algo de provecho. Ya os iré contando mis avances en este campo cuyo primer objetivo es salir a correr mañana. ¡A ver si lo cumplo!

A lo que íbamos: las dietas. El otro día una especialista me puso al corriente de la dieta del bocadillo. Si no fuese porque llevaba bata blanca y era nutricionista pensaría que era una broma. De hecho le comenté: ¿es la segunda versión de la del cucurucho? La chica se rió y me dijo: Estefanía es una dieta cierta y cómoda para los tiempos en los que estamos. Ahí ya pensé: ¿una dieta cómoda? ¿eso existe? Creo que son dos palabras que deberían estar en un diccionario de antónimos. A pesar de ello, la escuché atentamente. Te puedes zampar hasta 7 bocadillos a la semana. Eso sí, dejémoslo en pulguitas de pan, o miguitas, depende la cantidad de kilos que te sobren. No penséis que podéis meterle cualquier cosa al pan. Tenéis que eliminar el chorizo, el paté, el queso, la butifarra, el salchichón, la sobrasada,…¿y qué os queda? Pues la pechuga de pavo, el jamón de york y el jamón serrano quitándole la grasa. A siete bocadillos a la semana y los puedes rellenar de «esta amplia variedad», al cabo de un mes estarás hasta el moño y soñarás con lonchas de chorizo. Sigue leyendo

Fiesta americana

El otro día tuve un cumple muy especial. En casa, se cumplían 30 años así que decidí celebrarlo con una fiesta sorpresa. No es fácil preparar las cosas sin que se entere la persona que convive contigo y mucho menos enviarlo a comer a casa de su madre para poder tener unas pocas horas y prepararlo todo. A pesar del ajetreo todo salió bien. Seguro que mejorable, pero me conformo porque la calidad y el tiempo que tuve dieron mucho de sí. En efecto, no habría conseguido mi propósito sin la ayuda de mi madre en su faceta de cocinera y de mi padre y mi hermana como decoradores de interiores.

Como tenía poco tiempo y éramos más de 20 personas no dudé en ir a lo fácil:mini brioches de salmón y jamón, quiche, una tabla de quesos con variedad de panes, unos nachos con guacamole, unas bolitas de carne, humus con pan de pita y los conocidos hot dogs con diferentes salsas para que cada cual se lo preparase a su gusto. No podíamos pasar de largo la mesa dulce. Me decanté por poner yogur con diferentes toppings, gominolas, caramelos y, por supuesto, la tarta de chocolate con naranja y jengibre. Sigue leyendo

La razón de que reniegue de la comida preparada

Vosotros, lectores, sabréis que renegamos aquí de la comida preparada o los conocidos «precocinados». Supongo que no todos los platos serán malos pero sigo pensando en que sale más rentable cocinar y tampoco necesitas perder demasiado tiempo.

Ya sabéis que mi mayor afición a la hora de hacer la compra es analizar los carritos de los demás. De ahí que, a veces, hable sola. La familia que tenía delante pasó de largo la verdura fresca para comprar un paquete de cebolla troceada congelada, otro de ajo troceado, otro de judías troceadas y un paquete de arroz congelado precocido. Acto seguido fui corriendo a calcular cuánto dinero se había gastado de más y quedé anonadada. Llevaba más de 2 euros de más en relación a la cantidad y el precio de la verdura y arroz de la tienda. ¿Y el tiempo que se ha ahorrado? La verdad, si yo utilizase comida precocinada sería para no ensuciar la cocina en absoluto. Si usas la cebolla troceada tan sólo te ahorras lavar un cuchillo y el tiempo de pelarla y trocearla. ¿Cuánto puede suponer? ¿Dos minutos? Ya no hablemos del arroz precocido. Significa que debes usar algún recipiente y llevarlo al fuego para poder terminar su preparación. No te libras de lavar cacharros aunque te puedes ahorrar 5 minutos de hervirlo pero poco más. Todo esto por el módico ahorro de … no disculpad… de ahorro nada de nada. Te has gastado  2 euros  más,  aunque te has ahorrado 10 minutos y lavar un cuchillo. Cada minuto de ahorro te ha costado 20 céntimos. ¡Enhorabuena! (Sí, estoy siendo sarcástica).

Llegados a este punto, cabría revisar la calidad. Ahí ya no entraré porque como os he comentado no soy consumidora de estos productos y no pretendo serlo. Pero hay personas que sí que lo han hecho. Samuel Mueller debió pensar como yo y decidió analizar hasta qué punto las imágenes se asemejan a la realidad. ¡Juzgad vosotros mismos!

 

Ensalada de legumbres

Ésta puede que sea la última ensalada veraniega. Con el tiempo que está haciendo, bien merece la pena poner la olla y comer caliente pero ya conocéis mi animadversión a las patatas fritas. Les he declarado la guerra y, aunque en casa me lo reprochen, me mantengo firme en mi decisión. Hay infinidad de guarniciones suculentas que llevan muchas menos calorías y contienen más vitaminas. Sin ir más lejos, esta ensalada de legumbres posee hidratos de carbono saludables, fibra y vitaminas a mansalva.

La verdad es que los ingredientes pueden ser los que cada uno tengáis en la nevera. Rebuscad en los cajones y en el verdulero. Seguro que encontráis algún tomate, una cebollita, algún trozo de pimiento o zanahoria, champiñones, da lo mismo. Admite cualquier vegetal que tengáis por casa que se pueda comer crudo. Sigue leyendo