Hoy os dejo una receta que ojalá sirva de algo: Todo el ánimo en la lucha y mucho fuerza.
Hoy os dejo una receta que ojalá sirva de algo: Todo el ánimo en la lucha y mucho fuerza.
Hoy es un día digno de escribir una entrada. No se debe pasar por alto uno de los pilares de nuestra alimentación y de carácter mundial. Algo tan simple como harina, agua y sal se convierte en el manjar de todos los panarras como yo, gente que adoramos (en su justa medida que son carbohidratos y no debemos abusar de ellos). Quizá, debido a mi fascinación por el pan y a que debo comer alguna rebanada al día pero no todo el pan de kilo y medio, soy muy exigente. No dejes que te engañen. No todos los panes son buenos ni todo lo que venden se debería llamar pan. Dejémonos de tonterías. Esas barras alargadas con aroma a harina y que al pasar dos horas de su horneado no son más que una masa de chicle. Eso no es pan. No es lo mismo una fabada asturiana de la abuela que una de bote. Es lo mismo que sucede con el pan.
No todas las panaderías hacen pan. Aquellas que tienen un horno, un dispensario tras el mostrador, unas bandejas negrunas y algún hombre enharinado, vestido de blanco y con cara de bonachón: puede que sea una panadería en toda regla. Ahí es cuando una puede entrar y comprar algún pan para comprobar su calidad. El problema llega en el uso de las levaduras. Debido a la cantidad de panes que deben realizar, se suele recurrir al uso de fermentos químicos dejando de lado lo que se denomina «masa madre». Por esta razón dedico parte de mi tiempo a hacer pan. Un pan sin levaduras artificiales, con sus horas de levado (que pueden ser un puñado en verano y un montón en invierno), con harinas de verdad (sin aditivos, conservantes ni transgénicos varios) y con sabor a cereal. No soy una experta panadera, de hecho sigo practicando casi diariamente para conseguir mejorar pero sí soy consumidora y sé lo que me gusta. Sigue leyendo
Regresamos con nuestra selección de vídeos culinarios y he quedado fascinada con este vídeo de cómo hacer un Plum Cake de Thomas Blanchard. La música, el color, el montaje, todo lo hace único y fascinante. No soy mucho del Plum Cake pero viendo la receta me han entrado ganas de un trozo. Será por eso que hoy está aquí, en este espacio de vídeos sobre gastronomía de nuestra revista.
¡Preparad el café de media tarde que yo pongo el dulce!
Feliz puente para quien lo tenga y, para los que no, disfrutad de estos días y cargad pilas. Por aquí anuncian lluvias así que puede que me lance con esta receta.
¿Qué opináis? ¿Os atrevéis con ella?
Plum cake from Thomas Blanchard on Vimeo.
Ya estamos de vuelta. Sé que hemos tardado pero un viaje nos ha tenido ocupados estos últimos días. Seguro que sabréis disculparnos pero es por una buena causa. Traemos material para abastecer el nuevo número de la revista que saldrá en diciembre. Aquí estamos ya oliendo a roscón de reyes y a turrón para preparar el material gráfico. Estoy por cantar villancicos en breve y sacar la pandereta.
A lo que vamos. Aún no estamos en navidades pero sí que hemos cambiado de estación y se nota. Ya no me apetecen las ensaladas frescas y me decanto por las cremas y guisos. He pasado a adorar a la cuchara y se pueden hacer cosas sencillas pero con gusto. De muy pocos ingredientes conseguimos, a veces, sorprendernos. Este plato, sin ir más lejos, pretendía ser una crema de patatas y bacon pero acabó siendo un gruiso de gambones al ver la pinta que tenía y el olor que desprendía. Lo dicho, en la cocina me sorprendo a mí misma constantemente. En ocasiones parece que vas a preparar el plato más especial de tu vida y sale una «plasta» que no hay quien se la coma y, otras veces, dejas volar tu imaginación, cambias tus planes y surje un plato de cuchara como este guiso de gambones. Claro que los ingredientes hacen mucho. Ya os digo que no son gambitas congeladas, son GAMBONES, en mayúsculas. Y veréis que usamos de ellos todo. No tiramos nada. No es un producto como para ir tirando cosas a la basura. Usamos su piel y sus cabezas para conseguir un buen fumet que nos hará de base. El resto: unas patatas, puerro,… lo que os apetezca. Yo os pongo mis ingredientes y luego innovad. Sigue leyendo
Cuánto me gusta esta mujer. Si no la conocéis (cosa rara porque he hablado de ella en alguna ocasión) os diré que es la reina de los cake pops. Esas bolitas hechas con masas de bizcocho, galletas, magdalenas, … y queso crema, mantequilla de cacahuete, chocolate,… Es decir, una masa seca y una untuosa que juntas permiten crear otra masa a la que se le da forma, se cubre de chocolate y se decora. Lo que viene siendo una bomba de calorías. Pero si las hace Bakerella son una maravilla, al menos para los ojos.
Yo recuerdo que antes no éramos tan remilgados. Cuando queríamos un dulce nos íbamos a la pantera rosa, el triguetón o en bonny y los huevos de chocolate. Ahora los niños no saben qué elegir. Tienen cake pops, galletas decoradas, muffins, cupcakes,… Es la delicia de todo niño. No nos vamos a engañar: también de los adultos. Ahora ya los niños no van a las cadenas de hamburgueserías a comer patatas, pollo empanado y a tirarse de la piscina de bolas. No señores/as. Ahora se les monta una mesa dulce ambientada en sus actividades favoritas o sus muñecos con una tarta decorada y mil detallitos. ¡Ya me gustaría ser niña de nuevo!
Os dejo con la gran Bakerella. Os aviso que regresaremos la semana que viene. Un viaje nos llama, pero regresaremos con más recetas, noticias y nuestros premios whoopie a los vídeos más destacados.
Cake Pops by Bakerella from 4SP Films on Vimeo.