Hoy es el día del bundt y yo poniendo una receta de cookies pero es lo que hay. Voy en contra del sistema sin quererlo.
Lo de cocinar es una afición pero lo necesito. No por el hecho de alimentarme (que es necesario) sino porque sirve para eliminar tensiones. No sé si es posible entenederlo pero al poner en marcha la parte del cerebro dedicada a la creatividad es una manera de dar un respiro a aquélla parte de mí que siempre está en movimiento (yo que siempre uso la parte analítica y matemática). Como cuando estamos de pie mucho tiempo y vamos apoyando primero un pie y luego el otro dando un tiempo a que repose uno de los dos. Sería algo así.
El otro día estaba viendo la televisión (cosa rara en mí) y llegó un punto en que me parecía tan insoportable lo que estaba viendo que me levanté como alma que lleva al diablo y dije: ¡Tengo ganas de hacer galletas! No de comerlas sino de hacerlas. Pues fue dicho y hecho. Las galletas o Cookies típicas americanas tienen que quedar con esa capa algo quebrada y harinosa, crujientes y con chocolate a mansalvas.Si tenéis suerte de encontrar nueces pacanas podréis hacer esta deliciosa receta.
Hace tiempo que buscaba estos frutos secos y no había manera. Hasta que una marca alemana de supermercados las ha traído a nuestra ciudad. Además a un precio asequible para los bolsillos.
Os dejo la receta.
Ingredientes
125 gr mantequilla
150 gr azúcar blanca
150 gr azúcar morena o mocovado
340 gr harina de repostería
2 huevos
1 cucharadita de aroma de vainilla
100 gr chocolate negro 70% cacao
100 gr chocolate blanco de cobertura
75 gr de nueces pacanas picadas
1 cucharadita de bicarbonato
Preparación
Precalentamos el horno a 180º.
En un recipiente colocamos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar. Batimos hasta blanquear la mezcla. Incorporamos los huevos, la harina y la vainilla.
Mezclamos y añadimos el bicarbonato.
Cuando ya tengamos la masa hecha, es el momento de incorporar los chocolates y las nueces.
En una bandeja apta para el horno, colocamos papel vegetal en su superficie y repartimos bolitas del tamaño de una nuez. Debemos dejar bastante separación entre ellas.
Horneamos hasta que los bordes estén dorados y dejamos enfriar.
Disfrutadlas con un buen vaso de leche.
