Mojete

Hay nombres que me fascinan en la cocina. Llamarle «bikini» a un sandwich de jamón, queso y mantequilla es toda una proeza. ¡Cómo ha cambiado el procedimiento de nomenclatura de los platos a lo largo del tiempo! Hemos pasado de ponerle nombres cortos como gazpacho, salmorejo o caldo gallego  a especificaciones extensas como «foie con espuma de café, aire de remolacha sobre cama de ajetes y trigueros y aceite de cebollino» o «sopa de chocolate con aroma a cítricos y sorbete de mango con cristales de caramelo». No quiero desprestigiar esta forma de llamar a los platos definiendo cada uno de los ingredientes pero ¿habéis visto los menús de las bodas? Son eternos pergaminos que para nada se retienen en tu cabeza. Tras leerlo tres veces lo único que te ha quedado claro es que comerás ensalada, solomillo, sorbete y pescado. La razón de que sólo recuerdes esas palabras es porque tu cabeza a efectuado una limpieza progresiva a medida que leía, se ha quedado con lo que tiene «chicha» y le resulta más familiar. El resto, ha decicido dejarlo para otra ocasión. Luego viene el momento en que alguien que se sienta en tu misma mesa hace la tan temida pregunta: ¿qué plato toca ahora? La gente se mira, se produce un silencio incómodo porque nadie, absolutamente nadie recuerda el extenso párrafo hasta que alguien dice: ¡Solomillo con «no se qué»!

Pues bien, hoy defiendo esas palabras que definen los platos de forma corta y que no tienen ningún tipo de explicación racional y que tras 25 km que separan un pueblo del otro tiene otro nombre aunque el plato sea el mismo. Otro nombre singular, corto y divertido, sin sentido común pero igual de rico. Así es el mojete, una ensalada que no sólo se sirve en verano, con gran cantidad de vitaminas y que te permite mojar pan a raudales.

¿Os atrevéis con el mojete?

Ingredientes

1 bote de tomate entero pelado

1 huevo

1 cebolla fresca

1 lata de bonito en aceite de oliva

Aceitunas negras

Sal

Aceite

Pimienta

Preparación

Ponemos el huevo a cocer y, una vez listo, dejamos enfriar.

Cortamos los tomates en daditos y los colocamos en una fuente para servir. Aprovechamos 5 cucharadas del jugo que han soltado los tomates.

Desmigamos la lata de bonito sobre ellos. Le añadimos una cebolla fresca y tierna sobre finamente picada.

Cortamos el huevo duro en lonchas o dados.

Añadimos las aceitunas y aliñamos con sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Es una receta fácil para acompañar a la carne a la brasa.

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