Hoy regresamos con una receta que por su facilidad se convierte en un postre singular. La mezcla de frutos secos y chocolate suponen una victoria asegurada para acompañar el café tras una buena comida. Deleita a cualquiera y si encima se prepara en un abrir y cerrar de ojos, ¿qué más se puede pedir?
Hay días en los que uno decide levantarse y no hacer mucho más pero no quiere decir que debamos prescindir de los buenos platos o de un postre apetecible. Creo que cada vez, nuestro día a día nos obliga a levantarnos con esta sensación. ¿Cuántas veces os ha pasado a vosotros? Seguro que más de la cuenta, pero me resigno a utilizar productos precocinados para ahorrarme tiempo, prefiero pensar en hacer platos que requieran menos tiempo. Nos ponemos a pensar en platos salados, dejando en un segundo lugar a los postres ya que siempre podemos recurrir a unas socorridas natillas (de cualquier marca), yogures o fruta fresca. ¿Por qué resignarnos a el placer de degustar un dulce casero que requiera invertir poco tiempo?
Cuando hago la compra, siempre me dejo alguna cosa, aunque lo lleve apuntado. ¿La razón? Considero que cada vez me fijo más en los carritos de los demás que en los míos. Haced ese ejercicio alguna vez. En mi carrito nunca hay comida congelada, de hecho mi congelador es un claro ejemplo de ello. Las estanterías de comida enlatada siempre las paso de largo y la bollería industrial igual. Por eso, cuando observo algunos carritos me muerdo la lengua. Siempre pienso que no se tarda tanto en preparar un sandwich como para comprarlo ya hecho y listo para calentarlo. Reniego de las croquetas congeladas llenas de una masa pegajosa y espesa que nada tienen que ver con la realidad. Luego llega el momento clave en el que compruebo lo que se han gastado en su carrito y ya imploro compasión por ellos. Cada cual es libre de comprar lo que quiera pero la falta de tiempo implica tres cosas: comer, no alimentarse correctamente y pagar más. Mis croquetas salen de la carne que queda del caldo y tan sólo añado un huevo, una cucharada de maíz, una cebolla, medio vaso de leche y pan rallado. Calculen lo que me puedo ahorrar en las croquetas teniendo en cuenta que son un recurso para aprovechar comida.
Algunos discutiréis la diferenciación que he hecho entre comer y alimentarse pero yo la veo bastante clara. Actualmente nos basamos en comer, en eliminar la gula que tenemos pero matizamos así el concepto de alimentación. Ingerimos el doble de calorías, grasas saturadas, azúcares en exceso y un largo etcétera basado en numerosos componentes químicos. Claro, teniendo esto en cuenta, normal que salga la compra más cara. Nos llevamos en la cesta cosas innecesarias que cuestan dinero.
De ahí esta receta. Calculad el tiempo que tardáis en realizarla y degustadla sabiendo que sabéis lo que coméis. Sin más azúcar que la que contiene el chocolate ni más grasas de las que aportan los frutos secos.
Tomad nota aunque es muy sencillo.
Ingredientes
250 gr de chocolate en tableta (con leche, negro, sin azúcar, blanco, …)
100 gr de frutos secos tostados (avellanas, almendras, nueces…)
25 gr de mantequilla
Preparación
Derretir el chocolate al baño maría. Retirar e introducir la mantequilla para que aporte brillo a nuestras rocas.
Incorporamos los frutos secos y mezclamos hasta que estén cubiertos de chocolate.
Forramos una bandeja con papel de horno o film transparente.
Con una cucharada vamos cogiendo parte de nuestro cholate teniendo en cuenta de coger una buena cantidad de frutos secos. Dejamos enfriar y a disfrutar.
Lo prometido es deuda. ¿A que ha sido fácil?

Facilísimas! Me encantan las recetas sencillas y rápidas de hacer. Por cierto, es la primera vez que paso por aquí y tengo que decirte que pasaré más a menudo. Un abrazo 🙂