Dejamos de lado los dulces por un instante y nos centramos en un plato que bien podría ser único. Posee la cantidad apropiada de lácteos, proteínas y vegetales que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaría. Acompañado con una buena rebanada de pan que aporta los hidratos de carbono supone un manjar de dioses no sólo por sus propiedades, sino también por su sabor delicado y suave.