Infusión de jengibre, romero y miel

Sé que dije que me tomaba unas mini vacaciones para reponer fuerzas tras el último número de la revista y lo he cumplido. Así que hoy retomo mi rutina con algo más que una receta, un remedio casero de los de la botica de la abuela.
Seguro que todos habréis pasado por una gripe. Yo me he pegado con una que ha formado parte de mí durante semanas. Una de ésas que dejan huella. De las que estornudas en un centro comercial y el de seguridad desaloja el edificio por riesgo de derrumbe. De las que tú estás al ras del suelo y tus oídos están volando en un turbohélice a 2000 pies de altura sin avisarte. De los que las cosas de tu mesita de noche han acabado en el suelo y han sido sustituidas por cientos de pañuelos, el termómetro y una cebolla partida por la mitad (otro remedio para no pasar la noche en vela y poder respirar ligeramente). De las que te perfumas con poleo menta porque no te basta con sólo bebértelo.

De las que podrías crear pantones nuevos de color con la gama cromática de tus mocazos (no seáis tiquismiquis que sabéis que es la pura realidad). De las que en lugar de ducharte te escaldas porque el frío lo tienes calado en los huesos. De las que ni kilos de pintura conseguirían mejorar el color de tu cara. De las que aunque tengas la terrible sensación de que de ésta no sales, el médico sólo te manda calditos calientes y paracetamol porque reconoce que hay un brote y hay que pasarla. De las que sales del médico tras haber hecho un esfuerzo sobrehumano y te sientes como si hubieras perdido un maratón en el último segundo. De las que tu nariz es la única parte de tu cuerpo que tiene color. De las que todo el mundo, hasta las abuelas, reconocen que estamos hechas unas piltrafas y no darían ni un céntimo por nosotras. De las que tu apetito se ha esfumado aunque Eduardo Noriega te invitase a una caldereta de langosta menorquina a 180€ el plato. De las que tu pareja te dice:
– Cariño, esta noche has roncado. ¡Ni a golpecitos has parado!
Momento en que si tuvieras fuerzas suficientes te convertirías en Hulk y acabarías de una mazazo la discusión.
Sí queridos, de ésas. Y sabéis que no he sido en ningún momento exagerada 😉

Para esos momentos, lo mejor es cambiar el poleo menta por una infusión expectorante, natural y de un sabor atractivo. No sé vosotras pero un cóctel con esta base podría ser todo un placer al paladar.

Os dejo la receta de la infusión de jengibre, romero y miel.


Ingredientes
1 litro de agua
80 gr de jengibre fresco
1 rama de romero
40 gr de miel
El zumo de un limón

Preparación
Pelamos el jengibre. No es necesario cortarlo.
En un cazo colocar el agua, la rama de romero, la miel, el trozo de jengibre y el zumo de un limón.
Dejamos que hierva y retiramos.
Podemos servirla caliente o a temperatura ambiente acompañada con una rodaja de limón.

4 comentarios en “Infusión de jengibre, romero y miel

  1. Si ahora tuviera emoticonos aquí pondría el que se lleva las manos a la cara y abre la boca de asombro, porqué recuerdo que esto que te ha pasado a ti me pasó a mi el año pasado, igualito, pero empezó el 26 y me dejó KO el resto de fiestas, lo de la infusión no sé yo si lo tomaría, todavía «ando» probando a ver si terminan de gustarme. Espero que estés mejor, quiero pensar que si publicaste es así, feliz año nuevo, guapa!

    • e.campayo dijo:

      Lamentablemente no somos especialistas en naturoterapia ni similares pero sí también hemos escuchado que las infusiones de romero y miel favorecen la circulación. De todas maneras, recomendamos que acudas a un especialista en cuestión que te pueda dar más información al respecto. ¡Suerte!

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