Definitivamente, hoy no es mi día, ni mi semana, probablemente no es ni mi mes, ni mi año pero cuando el viento no sopla a tu favor, alégralo con algo de azúcar.
Yo soy de las que escucha su cuerpo. Hay días en los que te pide comer sano y hay que hacerlo. Días en los que a nuestro organismo le apetecería comer un plato de lentejas y señores/as, hay que dárselo. ¿No os ha pasado nunca? Siempre ando con el hierro bajito y es llegar esos días en los que maldices el eslógan de «Me gusta ser mujer», que me entra una necesidad de comer lentejas. Durante los días en los que en tu cabeza sigue resonando con más fuerza el eslógan, el azúcar me la pondría en vena directamente. Ahí es cuando tenemos que ser más inteligentes y no rendirnos ante cualquier cosa. Deja de lado la bollería industrial y dedícate a saborear algo que lleve fruta, una simple onza de chocolate sin azúcar o un pastelito de los que no te darán remordimientos como esta tartaleta de frutos rojos.
La base la podéis realizar con galletas sin azúcar y una cucharadita de margarina pero en mi caso, opté por su versión más radical: matequilla y harina. ¿No os he dicho que mi cuerpo me lo pedía? 😉
Os dejo la receta:
Ingredientes
Para la base
125 gr de harina
50 gr de mantequilla
3 cucharadas de azúcar
1 pizca de sal
1 huevo
Para el relleno
250 gr de queso de untar bajo en grasa
1 cucharadita de extracto de vainilla
10 fresas
4 cucharadas de azúcar
200 ml de nata para montar
Para la decoración
Hojas de menta
Frutos rojos
Preparación
Para preparar la base, colocamos la harina, el azúcar, la mantequilla a temperatura ambiente, la sal y el huevo en un bol y mezclamos hasta tener una masa consistente. La metemos al refrigerador durante 20 minutos.
Precalentamos el horno a 170º.
Estiramos la masa con un rodillo y la colocamos sobre unos moldes de tartaletas y las horneamos con algo de peso (pueden ser unos garbanzos) para que no suban.
Cuando estén doradas las retiramos del horno y dejamos enfriar.
Montamos la nata con el azúcar, añadimos el queso crema, la vainilla y las fresas cortadas a trozos pequeños. Mezclamos y colocamos la crema sobre las tartaletas.
Decoramos con frutos rojos al gusto y unas hojas de menta.
* Si lo queréis hacer bajo en calorías, bastará con hacer la base con galletas sin azúcar y margarina y cambiar el azúcar por stevia o sirope de ágave.

Pues mira ya que nos ponemos que sea con todo, no? a veces no importa si tenemos que cuidarnos, una excepción es maravilloso, y a mi la tartaleta me ha gustado mucho para pecar.
Un beso, guapa
Yo siempre digo que si hay que comer algo que engorde mejor que sea bueno para que el no aparezca ese sentimiento de culpa.
Veo que eres de las mías.