Hay veces que parece que te persigue un número, una fecha. Hoy mi número es el tres. Hoy hace tres años que cambiaron muchas cosas en mi vida. Dejé mi casa, a mis padres y me independicé. En estos tres años ha habido momentos de todo tipo pero parece que la vida nos pone a prueba a cada momento y este último año ha estirado mucho la cuerda, el hilo de avanzar en la vida, de conseguir tus sueños y de cumplir objetivos. A día de hoy, el tiempo se ha congelado. Esos viajes que estaban previstos se han puesto a la cola, a la espera de encontrar el día para llevarlos a cabo. Los planes de la agenda han dejado de tener fecha y mi cabeza sigue dando vueltas a tantas cosas que está más que saturada. Los nuevos proyectos se difuminan por falta de interés y la desgana llega a ocupar un espacio cada vez mayor en tu vida. No creáis que todo es tan trágico. De todo hay que sacar su lado positivo y el mío es clave: he aprendido mucho en este tiempo.
Me he pasado años metida entre libros, estudiando, investigando que me había dejado en el tintero tantas cosas que no se aprenden entre hojas impresas y palabras digitalizadas. He aprendido a sacar de un fracaso su lado positivo (que lo tiene), que los que dicen ir de frente sólo saben mirar a sus espaldas, que entre un compañero y un amigo las diferencias son claras, que quien tiene una amiga en Málaga y otra en Madrid tiene un tesoro (si no tenéis ninguna haceros con alguna porque vale la pena) y que a los días grises hay que ponerles color y sabor.
De todo lo que os acabo de comentar y que daría para un libro tamaño enciclopedia ilustrada, me quedaré con lo último. Sabéis que siempre digo lo mismo: si tienes un día torcido hay que meterse en la cocina. A mí me funciona siempre y hay que hacer recetas capaces de cambiarle la cara a una. Pasar de una cara blanca a un colorete natural está a tiro de piedra con un par de guindillas. Beberte 2 cervecitas de un tirón y dibujarte una sonrisa de oreja a oreja lo consigues con un buen picante y además acelera tu organismo de manera que quemas más calorías. ¿Aún tenéis dudas en ponerle un toquecito picante a vuestra comida?
Si buscas una receta capaz de conseguir poner color a tu día aquí la tienes: penne all’arrabbiata.
Ingredientes
Para dos personas
1 bote de 500 gr de tomates enteros pelados
1 rama de romero fresco
6 hojas de albahaca fresca
100ml vino blanco
sal
azúcar
pimienta
2 guindillas
1 cebolla grande
3 ajos
250gr de penne o macarrones
queso pecorino
aceite de oliva
Preparación
Picamos la cebolla y los ajos. En una sartén profunda colocamos 4 cucharadas de aceite oliva y cuando esté caliente echamos la cebolla, los ajos y las guindillas. A fugo lento los dejamos dorarse. Añadimos el vino y dejamos que reduzca el alcohol. Incorporamos los tomates cortados y su jugo, el romero y la albahaca. Para reducir la acidez ponemos una cucharada de azúcar. Añadimos sal y pimienta al gusto. Dejamos cocer a fuego lento durante una hora. Podéis triturar la salsa si no os gusta encontrar trocitos de las verduras.
En otra olla con abundante agua cocemos la pasta hasta que esté al dente. La colamos.
Precalentamos en horno en modo grill a 200º.
En unas cazuelas de barro colocamos la pasta y bañamos con la salsa de tomate, añadimos pecorino rallado y gratinamos durante 3 minutos y servimos.

Se ve un plato muy muy rico 🙂
besos