Si me dicen que cuidarse iba a costar tan poco no me lo hubiera creído. Basta con tener imaginación y algo de dedicación pero no en exceso.
Llevamos en casa 21 días de cuidados, 21 días de mimar el cuerpo y el paladar, 21 días de comidas ligeras pero que saben a gloria, 21 días sin excesos y que te permiten sentirte bien por dentro y por fuera. Lo sé, parece un anuncio de José Coronado o Carmen Machi y su yogur, pero siempre viene bien la frase. ¿Quién no mantiene en su retina alguna canción o frase publicitaria?
Yo ya llevo mucho tiempo acostumbrada a comer sano. Será que mi madre ha estado inculcándomelo desde muy pequeña pero temía que en casa no lo llevaran tan bien. ¡Menuda sorpresa me he llevado! En un principio, me dijeron que dejarían de lado el chocolate, las salsas y las bebidas gaseosas durante un mes además de comer todo lo que pusiera en el plato sin rechistar. Sin exigencias. Sin pedir patatas fritas como acompañamiento ni abusar de helados y dulces. Pensé que no sería posible pero ha sido así. No he tenido queja alguna. Es más, ahora ya me dicen que lo llevarán a cabo durante más tiempo. No sé cuánto va a durar pero debo reconocer que hay vida más allá de las ensaladas y la carne o pescado hervido o a la plancha. Lo peor de las dietas es la rutina. Debemos dejar de lado el comer casi siempre lo mismo porque nos cansaremos al principio. Y que conste que no hemos hecho una dieta como tal, sólo hemos cambiado rutinas. Hemos añadido más pescado a la semana, hemos eliminado la cantidad de salsa en los platos para evitar mojar pan, hemos incorporado más deporte a nuestra vida y disfrutamos una vez a la semana de algo dulce que valga la pena. Lo saboreas de otra manera, con tranquilidad y captando la esencia de cada ingrediente.
El resto de la semana cuidamos lo que comemos y este flan de espárragos trigueros con salsa de piquillos es un claro ejemplo de ello. El tiempo va cambiando y ya no necesitamos tantas cremas calientes por lo que esta textura lo convierten en un plato perfecto para la temporada que tenemos. En un primer planto o acompañamiento ligero, con pocas calorías y que su color y sabor llamarán la atención de cualquiera.
¿Te lo vas a perder?
Ingredientes
1 manojo de espárragos trigueros
400 ml de leche desnatada
sal
pimienta
nuez moscada
3 huevos
4 pimientos del piquillo
1 cucharada de queso de untar o batido bajo en grasa
Preparación
Cortar los trigueros en trozos eliminando los tallos más duros.
En un cazo, añadir la leche e incorporar los espárragos. Salpimentar al gusto. Aderezamos con un poco de nuez moscada que le aportará un sabor delicado.
Precalentar el horno a 170º
Cuando estén tiernos, triturar.
Añadir los huevos y batir hasta incorporarlos.
Colocar en flaneras, tapar con papel de aluminio y hornearlos al baño maría durante 40 minutos.
Para la crema de piquillos, triturar los pimientos con una cucharada de queso de untar o batido y salpimentar al gusto.
Colocar una cucharada de salsa de piquillos en el fondo y sobre ésta el flan.
Yo he decorado con unas flores de tomillo, albahaca y una cucharadita de mahonesa baja en grasa.

Ay! no me lo quiero perder, me encanta este flan, adaptado pero me encanta
Un beso