Volvemos con otra receta dulce y en este caso es una reivindicación hacia la repostería casera. Es cierto que el dulce hay que racionalizarlo pero si nos vamos a permitir un capricho mejor que sea lo más saludable posible. Y es que la poca conciliación familiar y laboral que existe (o nula gracias a la crisis y las excusas de los empresarios por alargar el horario laboral y disminuir el sueldo) hacen que dediquemos cada vez menos tiempo a la cocina. Pero en muchas ocasiones, basta con dedicarle unos minutos para que tu estómago, tu familia y tu colesterol te lo agradezcan.
Soy de las que se van a la compra y revisan todas las etiquetas de los productos que compro. No es que analice las calorías. Miro la composición e ingredientes de lo que entra en mi carrito. Sé que no es muy común pero es sorprendente lo que te puedes llegar a encontrar en las etiquetas de lo que compramos.
La semana pasada, revisando imágenes en Instagram, me llevé la sorpresa del siglo. Bloggeraypanadera, colgaba una foto de una etiqueta de pan de cereales. En ella, la empresa avisaba que podía contener trazas de frutos secos. Creo que todos hemos visto algo parecido en las cajas de cereales, sin ir más lejos. Lo llamativo era que avisaban que podía contener otros ingredientes como pescado o altramuces. Yo no me quiero imaginar el momento desayuno, con tu tostada impregnada en mermelada de fresa y, para colmo, con sabor a sardina. Claro que puede ocurrirle a uno entre un millón, pero mejor no arriesgarme. No sé si me entenderéis pero no tengo ganas de que me arruinen el desayuno. Un mal desayuno es un día perdido. El mal humor te dura hasta la mañana siguiente. Además, cabe decir que si me sucede algo así, no sé cómo voy a reaccionar y prefiero quedarme con la duda.
Para evitarnos estos problemas, qué mejor que preparar unas magdalenas caseras para mojar en la leche. En mi caso, tenía unas pepitas de butterscotch y decidí echarlas en la masa para que le dieran un toque acaramelado. El butterscotch es un dulce a base de mantequilla y azúcar con el que se suelen hacer caramelos. Unas golosinas muy apreciadas en el Reino Unido y que me recuerdan a los caramelos de mantequilla de El Caserío. Por esta razón, se puede sustituir por trocitos de caramelo de este tipo.
Os dejo con la receta de estas magdalenas de butterscotch.
Ingredientes
250 gr de azúcar
70 ml de aceite de girasol
250 gr de harina de repostería
3 huevos
130 ml de nata
1 cucharadita de levadura o polvo de hornear
1 cucharadita de extracto de vainilla
75 gr de pepitas de butterscoth o 7 caramelos de mantequilla en trocitos
Azúcar para decorar
Preparación
Precalentamos el horno a 170º
En un recipiente batimos el azúcar con el aceite.
Añadimos los huevos, la nata y el extracto de vainilla.
Incorporamos poco a poco la harina y la levadura tamizadas para que evitar que contengan grumos.
Ponemos las pepitas de butterscotch o los trocitos de caramelo.
En un recipiente apto para magdalenas y forrados con el típico papel, colocamos la masa hasta 3/4 partes del molde.
Refrigeramos la masa durante 20 minutos.
Espolvoreamos con azúcar y horneamos hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
Dejamos enfriar.
No os llevará más de 5 minutos de elaboración más el consiguiente horneado y os saldrán unas 12 magdalenas. Podéis conservarlas en un plato tapadas con papel de aluminio y durarán unos 4-5 días. En ningún caso las metáis en el frigorífico ya que endurecería la masa.

Desconocía los caramelos de mantequilla, ya ves! nunca te acostarás sin saber una cosa más y por lo visto hoy es ésta. Las magdalenas tienen que estar deliciosas con estos caramelos.
Un besito, guapa
Son una maravilla Caty. Los caramelos típicos de El Caserío vienen perfectos para esta receta. Gracias por pasarte por aquí.