Sí, lo sé. O no ponemos receta de pescado o ponemos seguidas. Hoy quería traeros algo dulce, pero el otro día coloqué en las redes sociales este plato y tras las preguntas de rigor, me he decantado por poner la receta y explicarlo. No es fácil, es sencillísimo de hacer. De estos platos de los que te puedes olvidar de ellos, prepararlo en 2 minutos, hornearlo en 20 y comerlo en 15. Un placer para los sentidos y muy útil para la puesta a punto del verano.
En casa, no soy la única que ha decidido pasar la itv estival. El primero en decidirlo fue el coche. Ha pensado que era mejor tomarse unas pre-vacaciones y ha querido pasar por el taller a que le arreglen no sé qué de no sé cuántos. Yo ya he dejado de pensar en según que cosas. Ya sólo atiendo al precio. Cuando el señor del taller me empezó a comentar qué tenía el coche, mi cara iba cambiando de color haciendo un presupuesto aproximado en mi humilde cabeza. Mi cara debió plasmar el resultado abismal de mis cálculos ya que el hombre me dijo : ¡Tranquila mujer que no te voy a cambiar el motor del coche! Aún así no respiré tranquila. Si es que mi cara es el fiel reflejo de lo que me pasa o de lo que opino.
La de veces que habré escuchado a mi madre decir ¡Estefaaaaanííííaaaaaa! Todo ello con voz de resignación para cambiar mi cara o justo antes de abrir la boca. No os miento. La última vez fue ayer mismo. Soy transparente en sentimientos porque en apariencia la báscula ya se encarga de no reflejarlo. Quizá por ello, he decidido que si el coche decidía darse una tregua, lo hacía por mi bien. Debe ser una señal para que me pusiera las pilas con la llegada del verano; así que capté la indirecta y empecé a ello.
He decidido no llamarlo operación bikini por varias razones. Primero porque el bikini me lo voy a enfundar y más viviendo en una isla y segundo porque no nos vamos a engañar, hay que conseguir objetivos reales. Ni las modelos quieren que me quede igual de bien el bikini que a ellas (por el tema de la competencia) ni a mi tampoco porque nada más me faltaba además de periodista, ingeniera, ama de casa, cocinera por devoción, formadora y emprendedora, ser modelo. Así que mi propuesta es la operación «quenomerocenlosmuslitos». Todo junto, sin hacer pausas ni respiraciones entre palabra y palabra. Si hay que sufrir que se sufra desde el principio: nombrándolo.
Sin más, esta receta se halla entre las adecuadas para una dieta. Tiene hidratos de carbono, grasas saludables, fibra y vitaminas a raudales. ¿Quién se puede negar a comer así de sano y, además, disfrutarlo?
Os dejamos la receta de este salmón en papillote con salsa ligera de cilantro.
Ingredientes
Para 2 personas
2 lomos de salmón
1 cebolla morada
2 zanahorias
2 puerros
1 calabacín
sal
pimienta
2 cucharadas de aceite de oliva virgen
1 cucharada de queso de untar bajo en grasa
eneldo
1 limón
1 ajo
cilantro fresco o perejil
2 patatas pequeñas
Preparación
Precalentamos el horno a 180º
Lavamos la verdura y la cortamos finamente.
Eliminamos las espinas del salmón y lo colocamos en una fuente con papel de aluminio con la piel hacia abajo. Salpimentamos el pescado.
Añadimos el jugo de medio limón, eneldo y media cucharada de aceite.
Sobre el salmón, ponemos una capa de verduras a las que añadiremos sal y pimienta al gusto.
Cubrimos con papel de alumnio y cerramos bien todos los bordes. Realizamos lo mismo con el otro lomo de salmón.
Lavamos las patatas y las cortamos por la mitad. Las cubrimos de papel de aluminio y lo llevamos todo al horno durante 20 minutos.
El pescado debe quedar jugoso en su interior por lo que es muy importante no pasar el tiempo de horneado.
Para la salsa colocamos la crema de queso de untar en un bol y añadimos el jugo del otro medio limón, sal, pimienta, un ajo machacado, una cucharada de aceite y cilantro picado. Mezclamos bien y reservamos.
Cuando el pescado esté hecho, servirlo junto a las patatas y un poco de salsa ligera al lado.
