[2 en 1] Espinacas + queso de cabra = soufflé & croquetas

Mis días libres definitivamente dan sus frutos. Hoy he optado por probar con dos ingredientes que, en mi opinión, combinan a la perfección: queso de cabra y espinacas, y he decidido usarlos en dos recetas diferentes: soufflé, ya que el otro día cociné uno básico por primera vez y me apetecía probar  con otros ingredientes, y croquetas, ya que, por extraño que parezca, tampoco había hecho nunca.

Así que me he puesto manos a la obra y éste ha sido el resultado.

 

 

SOUFFLÉ

Ingredientes

250 ml leche

25 g harina

25 g mantequilla

1 cucharadita de mostaza de Dijon

4 huevos

150 g espinacas frescas

50 g queso blando de cabra

25 g parmesano rallado

Sal

Pimienta

 

Preparación

Precalentar el horno a 200º C.

En primer lugar se cocinan las espinacas en mantequilla con un poco de sal y pimienta y cuando estén completamente blandas se dejan de lado. Otra opción es hervirlas, pero pierden más sabor.

A continuación se hace una bechamel empezando por hacer un roux blanco, es decir, se pone la mantequilla en una olla y, cuando esté completamente derretida y caliente, se añade la harina, poco a poco y removiendo constantemente con una cuchara de madera o una varilla, para que se mezclen por completo y no queden grumos. Se cocina durante 2 o 3 minutos, removiendo de vez en cuando pero sin que coja color, y una vez transcurrido ese tiempo se le añade la leche (preferiblemente caliente) poco a poco sin dejar de remover.

Se sube un poco el fuego y se cocina la salsa removiendo constantemente. Cuando espese por completo se sigue cocinando por unos minutos, se le añade la sal, la pimienta y la mostaza y se retira del fuego.

Ahora se separan las claras de las yemas de los huevos. Con las claras y una pizca de sal se forma un merengue firme y se reserva, y las yemas se añaden una a una a la bechamel, removiendo todo el tiempo. Se devuelve la olla al fuego, siempre removiendo, hasta que las yemas se empiecen a cocinar y quede una salsa cremosa. Se añaden entonces las espinacas (escurridas, aplastándolas con las manos para que suelten todo el líquido), el queso de cabra desmenuzado y el parmesano y se rectifica la sal si fuera necesario. Se cocina la salsa por unos minutos más hasta que el queso esté prácticamente fundido y se retira del fuego.

Cuando haya enfriado un poco se añade la salsa al merengue, mezclando con mucho cuidado y con movimientos envolventes usando una lengua o espátula, y se vierte la mezcla en moldes de soufflé individuales previamente untados en mantequilla o aceite.

Se cocinan en el horno a 200º C durante aproximadamente 30 minutos, hasta que hayan subido y se empiecen a dorar.

Se pueden congelar cubriéndolos bien con papel de aluminio, aunque para cocinarlos es preferible dejarlos descongelar primero.

 

CROQUETAS

Ingredientes

250 ml leche

35 g harina

35 g mantequilla

150 g espinacas frescas

100 g queso blando de cabra

Sal

Pimienta

Nuez moscada

Harina

Huevos

Pan rallado

 

Preparación

El proceso es muy similar al del soufflé. Se cocinan en primer lugar las espinacas, ya sea en mantequilla o hirviéndolas, hasta que queden blandas. Se hace una bechamel de la misma manera, es decir, se derrite la mantequilla, se añade la harina formando un roux blanco, se cocina durante 2 o 3 minutos, removiendo de vez en cuando, y se añade la leche caliente poco a poco y sin dejar de remover.

Se sigue removiendo hasta que espese, se añaden las espinacas (bien escurridas), el queso de cabra desmenuzado, la sal, la pimienta y la nuez moscada, y se cocina unos minutos más.

Se retira del fuego y se deja enfriar, preferiblemente en un recipiente con bastante superficie para que quede una capa lo más fina posible y enfríe más rápida y uniformemente.

Una vez la bechamel ha enfriado por completo ya se pueden hacer las croquetas dándoles forma con las manos, y a continuación se rebozan primero en harina, después en huevo batido (mezclado con un poco de sal y pimienta) y, por último, en pan rallado.

Se fríen en aceite abundante (que las cubra por completo) y muy caliente hasta que el rebozado quede dorado.

También pueden congelarse antes de cocinarlas, aunque de igual forma es preferible dejarlas descongelar antes de cocinarlas.

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