… ¡y más postres! Es curioso cómo aún cocinando día tras día en mi trabajo, me guste o no, al llegar mis días libres lo único que me apetece hacer es… sí, seguir cocinando. Y es que no me canso, es como una adicción que me tiene cada vez más atrapada. El único problema es que me paso el día empezando dietas (digo empezando porque la brevedad de las mismas es asombrosa), así que ahora trato de aprender a cocinar única y exclusivamente para los demás (a excepción de las catas de lo que preparo, claro). Por suerte mis compañeros de piso siempre están dispuestos a hacer un esfuerzo y comerse lo que preparo… qué majos ellos.
Hoy me ha dado por hacer este postre. Es una mousse bastante ligera y de sabor suave, no demasiado dulce. La he combinado con una gelatina de mango, ya que me gustan tanto la combinación de ambos sabores como la de las texturas, una esponjosa y otra gelatinosa. Además la he decorado con semillas de fruta de la pasión (maracuyá), cuya acidez contrasta con el conjunto y le da un sabor espectacular.
Un punto a tener en cuenta, por otro lado, es el hecho de que está hecha con huevo crudo, por lo que hay que consumirla como máximo en uno o dos días y tenerla en todo momento refrigerada.
Vamos pues con la receta de esta mousse de chocolate blanco con gelatina de mango.
Ingredientes
Para la mousse
125 g chocolate blanco
1 huevo
50 g azúcar
175 ml nata
2 hojas de gelatina
Para la gelatina
150 g de pulpa de mango
30 g azúcar
1 hoja de gelatina
Preparación
En primer lugar empecemos con la mousse, la cuál es una combinación de 3 procesos: batir las yemas con gran parte del azúcar, montar las claras obteniendo un merengue firme (de los que al poner el bol boca abajo el merengue no se cae) y montar 125 g de nata con el azúcar restante (empezar a montarla sin azúcar y, cuando empieza a coger firmeza, añadir el azúcar poco a poco).
Una vez hechas esas 3 cosas es hora de combinarlas. Ahora es necesario hidratar la gelatina en agua fría por unos minutos (hasta que se ablande) y, por otro lado, derretir el chocolate blanco, ya sea en el microondas o en un bol al baño maría (y dejar que se enfríe bastante). A continuación calentar los 50 g de nata restantes, disolver en ella la gelatina y dejar enfriar un poco. Una vez la nata y el chocolate se hayan enfriado ligeramente y estén tibios, combinar ambos con las yemas y el azúcar.
Combinar bien hasta obtener una mezcla cremosa (si queda muy pastosa se le puede añadir un poco más de nata líquida fría), y añadir dicha mezcla al merengue, poco a poco y con movimientos envolventes con una lengua (lentamente y con cuidado para que el merengue no pierda el aire y se baje). Una vez combinado añadir todo a la nata montada y mezclar de la misma manera hasta que quede homogéneo.
Verter la mousse en las copas (o cualquier otro recipiente que se quiera utilizar) y meter en el frigorífico unas horas para que cuaje. Transcurrido ese tiempo será el momento de empezar con la gelatina.
Para ello se hace primero el puré de mango metiendo los trozos de mango en un cazo con el azúcar y un poquitín de agua para que el azúcar no se pegue ni caramelice (muy poca, ya que el mango también soltará agua). Cuando el mango esté blando se tritura bien, sin que queden trozos, y se disuelve en él la gelatina, previamente hidratada en agua fría por unos minutos. Se deja enfriar bastante pero sin que empiece a cuajar, y cuando esté tibio se vierte una capa en la copa, sobre la mousse, con mucho cuidado de no romperla.
Es muy importante que la mousse haya cuajado del todo y, a la vez, que el puré de mango no esté demasiado caliente a la hora de ponerlo encima, ya que eso haría que la mousse se hundiera y se mezclaran las dos capas.
Se refrigera por unas horas más, hasta que la gelatina esté dura, y a partir de ese momento se puede servir cuando se quiera.
Para decorar le he puesto una uchuva (más comúnmente conocida como physalis), unas virutas de chocolate blanco y, como os comentaba antes, unas semillas de maracuyá. También podéis servirla en vasos de chupito, como parte de un postre más complejo o de un surtido de postres o mousses diferentes.
