Tiramisú de té verde y rosas

A pesar de que odio el café el tiramisú es un postre que, bien hecho, me encanta. Sin embargo es muy típico, por lo que no quería poner la receta tradicional**, sino que me apetecía probar con otros sabores totalmente diferentes para ver cómo quedaban con la crema de mascarpone.

Al principio pensé en hacerlo con alguna fruta en lugar de café, pero mientras le daba vueltas me vino a la cabeza mi amiga Ana y su tarta favorita: tarta de té verde y rosas. Siempre me ha parecido una combinación muy original, así que decidí que si encontraba los ingredientes principales (té verde en polvo y agua de rosas) los usaría para hacer el tiramisú… ¡y hubo suerte! Así que me puse manos a la obra, y debo decir que el resultado me ha sorprendido gratamente.

Tiramisu

Ingredientes

500 g mascarpone
6 huevos frescos
90 g azúcar
2-3 ct té verde en polvo (“matcha”) + extra para decorar
Bizcochos de soletilla (la cantidad dependerá del recipiente o recipientes utilizados)
2 saquitos de té verde
Unas gotitas de agua de rosas

Preparación

En primer lugar poner las bolsitas de té verde en agua hirviendo y dejar infusionar un rato. Separar a continuación las claras de las yemas de los huevos. Añadir el azúcar a las yemas y batir bien hasta que quede espumoso. Añadir entonces el mascarpone, las cucharaditas de té verde y unas gotitas de agua de rosas (da un sabor y un perfume muy muy fuertes, así que literalmente un par de gogitas serán suficientes) y batir bien hasta que quede una mezcla homogénea y sin grumos de mascarpone.

Hacer un merengue firme con las claras, e ir añadiendo poco a poco a éste la mezcla del mascarpone, removiendo con una espátula y siempre con movimientos lentos y envolventes para que el merengue no se baje.

Cuando todo esté bien mezclado (¡ojo! No mezclar demasiado, sólo lo justo para que quede prácticamente homogéneo y sin que se acumule líquido en la parte inferior del bol) es hora de montar el tiramisú. Para ello haremos cuatro capas: la capa de la base de bizcochos, empapados en el té verde que hemos infusionado previamente, cubierta después por la mezcla de mascarpone, y de nuevo, por encima, otra capa de bizcochos empapados en té para terminar con la mezcla mascarpone. Cubrir y dejar en la nevera durante varias horas para que la mezcla cuaje bien.

En este caso he dividido el tiramisú en vasitos de chupito, pero podéis utilizar vasos más grandes o sencillamente un contenedor cuadrado o rectangular ancho para después porcionarlo. A la hora de servir cubrir completamente con té verde en polvo.

¡Que lo disfrutéis!

 

**En caso de que prefiráis la versión tradicional de tiramisú lo único que tenéis que hacer es suprimir el té verde y el agua de rosas de la mezcla de mascarpone (y añadir un chorrito de licor de almendra o de avellana para dar algo más de sabor), empapar los bizcochos en café en lugar de en té y cubrir con cacao en polvo en lugar de con té verde.

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