Tarta decorada “Cars”

Hace ya bastantes años hice un curso de lo que se conocía como fondant. En ese momento no era conocido en exceso, había poca gente que realizaba cursos y encontrar la pasta de azúcar en tiendas era prácticamente imposible. ¡Cómo ha cambiado con el paso de los años! Ahora han proliferado las tiendas especializadas en esta técnica, los cursos los realiza casi cualquiera y podemos ver infinidad de obras de arte por la red.

Nunca le he dedicado tiempo suficiente en esta técnica por tres razones: es demasiado laboriosa, hay que tener mucha maña para modelar y porque el sabor de la pasta de azúcar no es lo que más me guste. Será que no soy muy del dulce pero la encuentro empalagosa y gomosa. A pesar de todo, reconozco que es una tarta resultona y capaz de crear expectación. Los pequeños disfrutan con los colores, las figuras y las decoraciones y los mayores disfrutamos viendo a los niños.

Me tocaba hacer de tía y me lancé a la aventura de realizar una tarta decorada. Desempolvar la receta de los bizcochos más recomendados para este tipo de tartas y reservar dos días para dedicarme a ella. Es muy importante que tengáis en cuenta que no todo bizcocho sirve. Se necesita uno que sea duro, sin mucha cantidad de aire y compacto para que aguante el peso de la decoración. Eso implica que si no queremos comer cartón, debemos humedecer la miga con almíbar, de manera que quede algo jugoso el interior. Considero que debe ser la parte fundamental de la tarta y lo que hará que al menos sea comestible.

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Como no soy muy hábil en decoraciones y  porque el homenajeado había perdido su Rayo McQueen hacía unas semanas, pensé que la mejor opción era que fuera de plástico. Así podría jugar con él cuando quisiera. No me equivoqué. Fue una de las primeras cosas que hizo: recoger su regalo de la tarta. Reconozco que hay maravillas modeladas a mano, pero te pueden mejorar o empeorar un trabajo además de perder mucho tiempo en ello. Yo me decanté por lo fácil y aún me llevó unas 8 horas de trabajo repartidas en dos días porque hay que dejar enfriar la masa del bizcocho, el relleno y el almíbar. Es una tarta que requiere planificación pero con una buena agenda y algo de tiempo se consigue.

Como siempre he realizado a mano el fondant y su sabor nunca me ha fascinado pensé en comprarlo ya hecho por si mejoraba al paladar. Pero me equivoqué. Moldear el fondant que compré fue peor que hacerlo por mi cuenta y el sabor no mejoró en absoluto. Seguía siendo más de lo mismo: una masa algo difícil de digerir. Cansada de amasar sin conseguir ningún logro, me decanté por probar de hacer fondant a base de leche condensada y azúcar. Por regla general se suele hacer con nubes de azúcar fundidas y azúcar glass, pero esta vez y siguiendo la receta de los dulces de menta de la semana pasada, conseguí fondant de forma fácil, manejable y con un sabor algo más agradable. Sólo lo usé para hacer las marcas de la carretera pero creo que puede ser una buena opción porque con poco tiempo conseguí una masa cómoda de trabajar. La próxima vez miraré de ver cómo actúa al aplicarle colorante.

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¡Os dejo con la receta de esta tarta decorada “Cars”!

Ingredientes

Para el bizcocho Madeira Sponge Cake

6 huevos

300 gr de mantequilla

300 gr de azúcar

450 gr de harina bizcochona

1 cucharadita de polvo de hornear o levadura

1 cucharadita de extracto de vainilla

50 gr de cacao puro en polvo

Para el almíbar

3 cucharadas soperas de azúcar moreno

100 ml de agua

Para la ganache

300 gr de nata líquida 35 % materia grasa

350 gr de chocolate de cobertura blanco

Preparación

Precalentar el horno a 170º.

En un recipiente batimos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar hasta conseguir que se blanquee.

Añadimos los huevos uno a uno, la vainilla y el cacao.

Poco a poco añadimos la harina.

Volcamos la masa en un molde de 25 cm y horneamos hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.  Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Para el almíbar, colocamos en un cuenco apto para microonadas el agua y el azúcar moreno. Lo calentamos hasta que el azúcar se disuelva. Reservamos en la nevera.

Para la ganache, calentamos la nata hasta que llegue a hervir. Añadimos el chocolate blanco de cobertura que habremos cortado previamente para que se disuelva de forma rápida. Reservamos en el microondas hasta que esté bien fría.

Todo esto lo realicé el día antes. Así me aseguraba que todo estuviera frío cuando lo fuera a usar.

Para el montaje de la tarta, corte en 3 partes el bizcocho. Humedecí cada parte del bizcocho con almíbar.

Monté la ganache con unas varillas para que tuviera una consistencia de mousse.

Fui montando cada capa con ganache y terminé de cubrir la tarta con la misma. En cada piso intermedio puse mucha ganache para que estuviera bien repleta de relleno pero en la cobertura final que envuelve el resto de la tarta el proceso es al contrario. Debemos poner una fina capa de ganache. Sólo queremos que sirva de fijación para el fondant o pasta de azúcar.

Ahora toca estirar el fondant si lo habéis comprado y decorarla a vuestro gusto. Si queréis hacer el fondant casero podéis usar nubes de azúcar, fundirlas al microondas y añadir a la mezcla azúcar glass industrial hasta que la masa no se os pegue a las manos. Añadir el colorante en pasta que queráis.

Si queréis hacer la pasta de azúcar con leche condensada debéis poner leche condensada en un recipiente y añadir azúcar glass industrial hasta que la masa no se pegue a las manos, teñirla con colorante en pasta y decorar vuestra tarta al gusto.

Es laborioso pero vale la pena al ver la cara de los pequeños de la casa.

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