Profiteroles, lionesas o buñuelos

El otoño es una de mis épocas del año preferidas. Me gusta sentir el aire fresco sin necesidad de tiritar de frío. Adoro esos tonos naranjas que lo inundan todo con su color como la calabaza, el boniato, el caqui, la naranja, la mandarina… Soy fan de los boletus y el membrillo. Soy capaz de perderme tras un cucurucho de castañas asadas, humeantes y delicadas por dentro. Soy de las que disfruta en otoño, ver caer las hojas sólo me demuestra que pronto brotará todo con más fuerza, que hay que mudarse, a veces, para volver a resurgir.

Sé que escribo tarde, que suele ser a mitad de semana cuando aparezco por aquí para dejar alguna de mis recetas pero hay veces que una prefiere pararse, tomar aire y seguir. Esta semana ha sido de esas. De las que te llegan mil noticias, de las que te hacen pensar o, más bien, te obligan a ello. Días en los que tu vida  gira de nuevo 360º y te llega esa sensación de vértigo. Momentos en los que harías una maleta, cogerías el primer vuelo y te perderías. Llevo queriendo perderme bastante tiempo. En breve haré un viaje familiar a Londres, llevamos meses esperándolo y no paro de repetirle a mi madre lo mismo: ¡Si el último día me pierdo no me busquéis que me quiero quedar allí! ¡Ya os mantendré informados desde Cook &! ¿Y que responde mi madre? Pues que si tiene que colarse en la BBC y entrevistarse con la Ana Rosa Quintana británica para buscarme lo iba a hacer. ¡Así no hay quien se pierda!

El otoño también trae una fiesta muy popular en mi isla: “la fiesta de las vírgenes”. La noche del 20 de octubre, los chicos se ponen a cantar serenatas bajo los balcones de las chicas que les gustan, les llevan claveles rojos y ellas los reciben con buñuelos fritos o rellenos de crema, nata o trufa. A día de hoy, las serenatas casi han pasado a mejor vida y tan sólo se mantiene el clavel y los buñuelos porque nos gusta mucho comer y disfrutar.

Llevo años haciendo los buñuelos fritos o “bunyols de vent” como se les llama pero este año me decidí a adentrarme en el oscuro mundo de los buñuelos rellenos que no son más que unos profiteroles o lionesas. Así que hice de las dos formas. Sigo prefiriendo los buñuelos fritos, lo tradicional, pero debo decir que los rellenos son los mejores que he probado. Es una masa suave por dentro y crujiente por fuera. Fantásticos para rellenos dulces o salados.

¡Os dejo la receta!

 

Profiterol o lionesa rellena de nata

Ingredientes

250 ml de agua

100 gr de mantequilla

150 gr harina de trigo de respostería

1/2 cucharadita de sal

1/2 cucharadita de azúcar

3  huevos de tamaño grande

Nata, crema o trufa para el relleno

Preparación

En un cazo colocamos el agua, la sal, el azúcar y la mantequilla y dejamos que se funda a fuego medio.

Cuando esté todo fundido, añadimos la harina tamizada y comenzamos a remover con una cucharada de madera o espátula. Lo volvemos a llevar al fuego para secar la masa. La masa estará lista cuando al tocarla no se nos pegue a la mano. Verás que se despega por completo de las paredes del cazo. Sácala y deja que temple.

Con la masa tibia, añade los huevos uno a uno. No pongas ningún huevo sin que se haya integrado por completo el anterior porque la cantidad de los huevos dependerá de la masa. Debemos conseguir que la masa quede con la consistencia adecuada para que mantenga la forma del profiterol al hornearlo y no se desparrame en la bandeja. Debe quedar una masa con la textura de la crema de mantequilla o de la crema pastelera. Capaz de caer y mantener la forma pero sin quedar apelmazada. Si crees que te hacen falta más de 3 huevos puedes añadir una yema más o una clara. Si haces uso de más claras que yemas, la masa te quedará más crujiente y si usas más yemas tendrás una masa más amarilla.

Precalentamos el horno a 170º.

Colocamos la masa en una manga pastelera con una boquilla amplia rizada y hacemos pequeños buñuelos separados entre sí sobre una bandeja forrada con papel de horno.

Los horneamos durante 20 minutos o hasta que su base esté dorada y dura. Los dejamos enfriar sobre una rejilla.

Les hacemos un corte horizontal que no llegue hasta el final y los rellenamos con lo que más os guste: nata, crema pastelera, trufa, crema de queso y anchoas, cream de tapenade…

 

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